viernes, 31 de octubre de 2008
Ronaldo, entre el regreso y el adiós definitivo
jueves, 30 de octubre de 2008
Victoria coral excelente ante Panathinaikos
El orden del Barça se impuso al caos, al anarquismo puro y duro que practicó el conjunto visitante (14/39 en tiros de dos), que sólo se encontró cómodo en los últimos minutos cuando el Barça alcanzó los 32 puntos de ventaja (80-48 a 5'38''). Sólo entonces, y aprovechando la lógica relajación local, el Panathinaikos redujo las diferencias con un parcial de 15-3. El resultado final (90-66) no deja dudas y confirma que si mantiene este nivel el Barça, que capturó 32 rebotes, 11 más que su rival, es un candidato lógico para disputar la Final Four en Berlín. De momento, el conjunto azulgrana lidera el grupo B con dos victorias, las mismas que tiene su próximo rival, el Montepaschi Siena, que superó al Zalgiris (67-93).
Predicción lógica
“Será un partido de defensas complicadas, un encuentro de tú a tú”, pronosticó poco antes del principio el técnico azulgrana Xavi Pascual. Era una predilección lógica que quedó invalidada prácticamente desde el inicio. Víctor Sada anulaba con éxito a Dimitris Diamantidis y Navarro (21 puntos con 6/9 en tiros de dos y 2/5 en triples) aprovechaba los recursos bajo los aros de Daniel Santiago. El Barça llevaba el tempo del partido sin prisa y con suma inteligencia. Ni un tiro absurdo ni un gesto obsesivo. Sabía responder a los dos contra uno con bloqueo que tanto hace Panathinaikos y rozaba la perfección desde 6'25: anotó tres de los cuatro primeros que intentó. El último, de Ersan Ilyasova, puso al conjunto azulgrana con una ventaja interesante (19-11 a los 6'30'').
Durante todo el encuentro, el grupo de Obradovic fue por libre y mal. Encontró a faltar a un jugador eléctrico y resolutivo para Spanoulis (lesionado y que aún no ha debutado en el torneo) para culminar dos o tres contraataques con éxito que le diesen argumentos mínimos de réplica (especialmente nefastos estuvieron Drew Nicholas y Kostas Tsartsaris, con un 2/10 entre ambos). Sus puntos se resolvían más por la calidad individual de Diamantidis y Pekovic, que por el grupo en sí. El base griego nunca fue capaz de organizar a su equipo y el pívot croata sólo pudo sus rivales en el segundo cuarto, cuando anotó 10 de sus 15 puntos. En la segunda parte tan sólo anotó uno. No tuvo un partido tan sencillo como el año pasado en Belgrado. Hace un año, cuando era la promesa más interesante del Partizán, anotó 29 puntos e hizo lo que quiso, entre otros, con Fran Vázquez y Ersan Ilyasova.
Efemérides
Ni uno ni otro tienen mucho que ver con aquellos jugadores desconcertados e imprecisos del inicio del curso pasado. Vázquez (12 puntos y siete rebotes) es mejor que cuando renunció a jugar en la NBA y fichó por Akasvayu. Su juego no se entiende sin los alley-hoop, la jugada más vistosa y espectacular, y que reclamaba Pascual en un tiempo tiempo y con 65-40 en el marcador. Panathinaikos había tardado casi cuatro minutos en anotar su primera canasta tras el descanso (50-33) y el Barça tampoco estuvo fino (un mate de Santiago y un triple de Lubos Barton, de nuevo, impagable en el trabajo que no se ve).
Hace tiempos que el público del Palau hace de particular speaker con Ilyasova: “¡Il-ya-so-va!” gritan cada vez que el ala-pívot turco (14 puntos y seis rebotes) lanza un tiro libre o es sustituido. Si continúa a este jugando así el Barça difícilmente podrá retenerlo y volverá a la NBA.
martes, 28 de octubre de 2008
El 'Emperador' Adriano se reengancha al fútbol
| Adriano, durante un partido de esta temporada con el Inter -EFE. |
Apodado El Emperador, Adriano no pudo superar la muerte de su padre en agosto de 2004 ni la rotura con su novia Daniela, y entró en un espiral de autodestrucción. Empezó a beber –“sin irme de juerga no podía siquiera dormir”– y bajó su rendimiento sin remedio. El delantero brasileño se encerró en sí mismo y no supo canalizar las críticas. Ahora, apoyado por el presidente del Inter, Massimo Moratti, su gran valedor, y con la confianza de su nuevo técnico, José Mourinho, Adriano vuelve a ser una de las estrellas del equipo, se ha reenganchado al fútbol y confía en poder continuar la gran trayectoria que empezó hace un tiempo. Está en una etapa idónea para hacerlo, tan sólo tiene 26 años.
En los últimos catorce meses a Adriano le ha pasado de todo. En septiembre de 2007 empezó el cúmulo de cambios en su vida: el técnico Roberto Mancini no le inscribió en la Liga de Campeones. Un gesto definitivo con el que Mancini castigaba al jugador (con el que nunca congenió) y le dejaba claro que no contaba con él. Fue una decisión popular y consensuada con el presidente Moratti. Porque tras dos temporadas muy flojas, el Inter había intentado vender al Emperador en verano. La actitud de Adriano tampoco era la mejor, no estaba en forma ni mucho menos y eso, unido a su tendencia al sobrepeso, le convertía en tanque sin músculos. Hasta el alcalde de San Fermo della Battaglia, el pueblo donde residía, le llamó la atención porque los vecinos se quejaban de “ruidos nocturnos”.
“Es como mi segundo hijo”
El Emperador veía los partidos de la grada, era una estrella casi irrecuperable, hasta que, a mediados de noviembre del año pasado, Moratti –“es como mi segundo hijo”– convino con el Sao Paulo una cesión que incluía un tratamiento psicológico. En su país, Adriano continuó sus fiestas nocturnas (no es complicado encontrar en Internet fotos del jugador de fiesta), pero poco a poco recuperó la confianza: marcó dos goles en su estreno (16 en 27 partidos), pero también se excedió en momentos puntuales, como en su agresión en la Libertadores a Domingos, del Santos, o su acto de indisciplina en un entrenamiento, al que llegó más tarde que nadie y se fue antes sin permiso. El club brasileño le descontó el 40% de su salario como castigo.
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| El 'Emperador' recuperó la forma y la confianza en el Sao Paulo. |
La presentación oficiosa
Si Leo Messi hizo su presentación oficiosa en un Joan Gamper ante la Juve, Adriano deslumbró ante el Real Madrid en el Trofeo Santiago Bernabéu. En agosto de 2001 marcó de zurdazo el gol de la victoria del Inter (1-2) en un lanzamiento de falta seco y colocado ante el que nada pudo hacer Iker Casillas. Era cuestión de meses que aquella promesa se convirtiese en realidad. Massimo Moratti, su mecenas y presidente neroazzurro, le había fichado del Flamengo por tres millones de euros. Adriano se iría cedido a la Fiorentina y en 2002 sería traspasado a medias al Parma, que compartió el 50% de sus derechos con el Inter. Pese a su calidad no tenía suficiente hueco para progresar en un equipo con Vieri y Ronaldo, un amigo inseparable que le ayudó a encontrar piso. “Me daba vergüenza acercarme a él. Pensaba que se reiría de mí. Pero fue el primero en darme confianza”, recuerda.
Adriano regresó a Milán en enero de 2004 (previo pago de 23 millones, un bálsamo económico para la empresa que patrocinaba al club, Parmalat) y tras marcar 29 goles. Era un fichaje ilusionante para una afición desencantada y que vio en él al sustituto de Ronaldo. El club no ganó ningún título esa temporada, en la que Adriano se proclamaría campeón de América tras una desequilibrada final ante una Argentina superior que se resolvió en los penaltis. Adriano marcó el empate (2-2) y forzó la prórroga en el descuento con un cabezazo. Acabó como máximo goleador del torneo con siete goles. "Como Ronaldo, ha sabido conjugar técnica con calidad y un potente remate. Lo tiene todo para ser el delantero centro de la selección", le elogió Carlos Alberto, capitán de la Brasil campeona del Mundial de 1970.
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| Adriano festeja el gol del empate en la final de la Copa América ante Argentina -EFE. |
El jugador se dejó querer por los grandes clubs europeos y llegó a manifestar que estaría encantado de jugar en el Real Madrid. En la temporada 2005-2006 fue uno de los líderes del Inter, que ganaría la Copa y la Supercopa, y meses después (en los despachos), la Liga. Tras el desastroso Mundial de Alemania de su selección, Adriano se transformó en un jugador vulgar en un conjunto extraordinario. En los primeros cuatro meses de competición sólo marcó un gol ante la Roma, en la 11ª victoria consecutiva del Inter, que dejaría el récord histórico en 17. Empezó el 2007 a gran nivel, pero acabó volviendo a la irregularidad y su futuro en el club se complicó. Si continuó en Milán fue porque no pudieron venderle.
Adriano se declara una persona tremendamente familiar (lleva tatuados el nombre de muchos familiares) y es muy religioso. Su ritual cada partido es mirar al cielo y, brazos en alto, rezar. Gran parte de su infancia se redujo a las favelas, especialmente a la suya, que consistía en dos habitaciones y un comedor que servía de lavabo. Ésa fue su única realidad hasta que no tuvo diez u once años y se hizo amigo de Wilson, compañero en los juveniles del Flamengo. “Fue él quien me llevó por primera vez a Río y me hizo ver fue el mar”, recuerda el delantero brasileño en su biografía, Anatomía de un Emperador: Adriano, editada por La Gazzetta dello Sport. Dice que entonces entendía que “para sobrevivir se recurriese a los robos y a las pistolas” y recuerda que incluso presenció un homicidio en la puerta de su casa y vio cómo herían a su padre en un tiroteo protagonizado por bandas rivales (tiempo después moriría de un paro cardíaco). El delantero cuenta que su madre, Rosilda, les salvó a él y a sus hermanos de caer en el narcotráfico y en la mala vida. “El mundo es muy difícil, pero hay que luchar, sin matar ni robar, y creer en los sueños”, repetía Rosilda. Ése es el lema de Adriano, que se ha propuesto volver a ser el jugador que fue. Ésa es su meta. De momento se ha reenganchado al fútbol. No todos pueden decir lo mismo.
domingo, 26 de octubre de 2008
Stoner da otra lección de heroicidad en Valencia
Stoner celebra con cava su sexto triunfo del curso -EFE.
El director de Ducati, Livio Suppo, aconsejó a Stoner que pasara por el quirófano cuando Il Dottore se proclamó campeón en Japón hace un mes. Sin embargo, el aussie rechazó la propuesta porque quería acabar la temporada y poder probar la nueva Desmosedici GP9, algo que hará mañana y el martes en el Circuit Ricardo Tormo de Valencia. Serán los primeros entrenamientos de la temporada que viene, que empezará en abril, un mes más tarde que en otras ocasiones. Nicky Hayden, con un permiso especial de Honda, su equipo hasta diciembre, podrá pilotar la moto de Stoner. Ambos serán compañeros en 2009. El australiano, campeón en 2007, ya no participará en los ensayos que se celebren en Jerez en noviembre. Volverá a subirse a la moto en enero cuando ya esté recuperado de la operación.
“Esta pista no es buena para el espectáculo”
Para Stoner este curso irregular tuvo el mejor desenlace posible: una clara victoria en el GP de la Comunitat Valenciana por delante de Dani Pedrosa y de Valentino Rossi, que salió décimo y que no gana allí desde 2004 (Lorenzo fue octavo). Es el circuito que más se le resiste al ocho veces campeón. “Esta pista no es buena para el espectáculo”, sostuvo el italiano, que argumentó que el trazado potencia la electrónica y la puesta a punto y no premia el pilotaje. Tampoco acabó contento Pedrosa, que confesó “estar decepcionado por no conseguir la victoria para dedicársela a este público” y al principal patrocinador del equipo, Honda. La moto tenía un diseño retro de los años setenta y era blanca. El piloto catalán también quiso dejar claro que cambiar la marca de neumáticos en el tramo final del curso (de Michelin pasó a Bridgestone) fue una “decisión correcta”.
“Es un gran piloto que pone la moto a punto en muy poco tiempo y con tan poco tiempo de entrenamientos en seco creo que ha sido un punto clave”. Ése fue el elogio de Pedrosa a Stoner, que con 280 puntos ya es el mejor subcampeón de la historia y ha igualado el récord de nueve poles de Il Dottore de 2003. En unas semanas el piloto de Southport empezará su particular carrera para llegar a 2009 en condiciones óptimas y recuperarse de su fractura en el escafoides. Un contratiempo que ha obligado a algunos deportistas a retirarse. Pocos piensan que vaya a ocurrirle lo mismo a Stoner, que lesionado ha ganado dos de las tres últimas pruebas del año y ha aprendido a perder después de ganar con mucha facilidad. Seguro que cuando le pregunten quiénes serán sus rivales por el título amplía los nombres. En mayo se dejó a un tal Valentino Rossi.
Al Barça le basta un gran último cuarto para ganar a un buen CAI (89-73)
Exigido por la promoción de su marca, el Barça está agotado cuando apenas lleva un mes de competición. La exitosa gira por Los Ángeles, el haber estado a punto de ganar a los Clippers y a los Lakers de Pau Gasol y Kobe Bryant, le ha permitido confirmar su potencial, pero le ha comportado un irremediable desbarajuste por los cambios de rutinas y horarios. El conjunto de Xavi Pascual no acusó demasiado ese problema en el debut en la Euroliga ante el inexperto Nancy, pero ante el CAI Zaragoza fue un equipo desconcentrado y desconcertado durante los tres primeros cuartos. Si acabó logrando un triunfo muy holgado (89-73) fue gracias a su excelente actuación en el último período (29-15), en el que destacaron tres jugadores a los que Pascual había dosificado con acierto. Víctor Sada y Roger Grimau fueron los líderes en defensa. En ataque y en casi todas las facetas del juego sobresalió Ersan Ilyasova, autor de 10 puntos en dicho período (18 en total). De hecho, en la primera parte el ala-pívot turco sólo jugó los primeros ocho primeros minutos y no volvió a la pista hasta el minuto 27. Su vuelta coincidió con los mejores instantes del conjunto local, que en Ilyasova encontró lo que necesitaba: velocidad, puntos y rebotes (15, ocho ofensivos, o lo que es lo mismo, uno menos que todo el conjunto de Curro Segura). 41 rebotes capturó el Barça por tan sólo 27 de su rival, que era el mejor en este aspecto hasta ahora. El pívot australiano David Andersen por fin se pareció al habilidoso jugador que deslumbró en el CSKA y metió 20 puntos. Tras esta victoria y la inesperada derrota del Tau ante el Bruesa el conjunto azulgrana comparte el liderato con el grupo vitoriano y con Unicaja, que el sábado ganó a la Penya.
El final, tremendamente desequilibrado, no tuvo nada que ver con el inicio, uno de los peores en los últimos años en el Palau del Barça, que en menos de cuatro minutos ya había perdido cuatro pelotas. Hasta once en los primeros 16. El conjunto azulgrana era la antítesis del CAI Zaragoza, que defendía en zona con orden, llevaba el ritmo del partido y sabía montar contraataques con cierta facilidad. Si el grupo visitante no acumuló una renta importante (sólo estuvo delante cuatro veces, 0-2, 2-4, 4-6 y 8-9) fue por su escaso acierto (7 de 18 tiros de campo) y la efectividad de Daniel Santiago y Juan Carlos Navarro, que anotaron 15 puntos entre ambos en este período (23-16). El escolta catalán fue el protagonista de un 0-10 con dos triples consecutivos y un par de asistencias a Santiago. La Bomba protagonizó un buen encuentro con 13 puntos y ocho asistencias. Junto a Ilyasova es el líder natural del equipo.
Quinteros, suplente
Por trayectoria y calidad, en el CAI Zaragoza los referentes deben ser el eterno Larry Lewis (16 puntos y tres rebotes), Tauren Green (seis puntos, cuatro en los minutos basura) y, sobre todo, Paolo Quinteros, el fichaje mediático. Un claro aspirante, junto a Felipe Reyes o Brad Oleson, a ser máximo anotador de la Liga ACB. El escolta argentino, que no salió de titular, guió a su equipo en la primera parte con 12 puntos y fallando tan sólo uno de sus tiros. El CAI encontró a faltar sus puntos en la reanudación, en la que sólo anotó seis más. Quinteros no es un anotador compulsivo y sabe defender bastante bien, como hizo con Navarro durante gran parte del partido.
Al conjunto azulgrana le costaba hacer puntos: el control era de los visitantes, que jugaban más abiertos y encontraban huecos sin demasiado esfuerzo. En el segundo período el Barça se sostuvo por su juego interior (David Andersen y Fran Vázquez) y los triples de Basile (43-38 al descanso). Tras la charla de los entrenadores siguió más o menos igual, obsesionado con acabar jugadas cuando casi ni las había empezado. Aunque minimizó esa ansiedad con tres triples en el tercer período (uno de Basile a los 27'05'' igualó la máxima renta, 58-51) y la superioridad de Santiago en la pintura ante Ondrej Starosta, que tuvo una jornada nefasta (1/6).
Matías Lescano, el único jugador que ha sufrido todos los intentos fallidos del club a la ACB en los últimos años, anotó un triple desde su campo sobre la bocina (60-58, minuto 30). La pelota entró limpia. Esa acción, espectacular y de videoteca, animó aún más al CAI, que quería lograr su primer primer triunfo en el Palau. De hecho, tuvo opciones de lograrlo hasta los últimos cinco minutos (69-63). Hasta que Ilyasova dijo basta: el ala-pívot turco anotó 10 puntos en apenas tres minutos y participó en un parcial de 14-4, 83-67 a falta de 2'05''). Grimau y Sada se encargaron con acierto del trabajo menos agradecido, de la defensa. El jueves al Barça le espera el Panathinaikos en la Euroliga. Si repite errores tan inocentes difícilmente tendrá posibilidades de ganar.
martes, 21 de octubre de 2008
Hamilton gana en China y sólo necesita ser quinto en Brasil para convertirse en el campeón más joven
Anda Lewis Hamilton envuelto en una lucha contra sí mismo, contra Felipe Massa y Ferrari y, por extensión, contra todos los pilotos de la Fórmula 1, que le dan la mano por compromiso y le felicitan por rigor. Sólo cuenta con el apoyo incondicional de Nico Rosberg, viejo amigo de categorías inferiores y su preferido para acompañarle el año pasado en McLaren, y con la comprensión de Heikki Kovalainen, por aquello de compartir escudería. Pero a Hamilton las críticas y las rencillas parecen motivarle aún más y ya no le descentran tanto como el curso anterior, cuando desperdició una ventaja de 17 puntos sobre Kimi Raikkonen en los dos últimas carreras tras quedarse clavado de camino a boxes en China y protagonizar una lucha inicial absurda con Fernando Alonso en Brasil.
Doce meses después Hamilton tendrá la oportunidad de minimizar aquel horroroso epílogo. El escenario, el circuito de Interlagos, y la ventaja, siete puntos sobre otro piloto de Ferrari, son exactos. Representa el perfecto guión para olvidar el pasado o para convertirse en el Poulidor de los monoplazas. “No he pensado en lo cerca que estoy de ser campeón. Sólo he dado un paso más”, declaraba, con pies de plomo, el británico tras ganar con suma autoridad el GP de China. Las combinaciones que necesita Hamilton para convertirse en el piloto más joven de la historia en ser campeón (superando a Alonso) son muy favorables. Le basta un quinto puesto si Massa gana la carrera o finalizar séptimo si el brasileño acaba segundo.
Se rompe la mala racha
Hacía tres meses que no ganaba Hamilton, que en las últimas seis pruebas sólo había logrado 26 puntos de los 60 puntos posibles (un discreto 43%). Un punto más que Massa, que no ha tenido demasiada suerte en este período, más allá de la sanción de Hamilton en Bélgica y que le permitió ganar dos puntos (del segundo al primero). El piloto de Ferrari ha sido víctima de la ineficacia de su equipo: rompió el motor en Hungría cuando iba líder destacado y perdió cualquier opción en boxes en Singapur porque falló el semáforo del equipo y cuando Massa salió se llevó la manguera con él. Esos dos errores pueden haber decidido el Mundial más irregular de los últimos años o ser una mera anécdota.
El brasileño asume que necesita una carambola bastante rebuscada para ser campeón y quiso recurrir al símil futbolístico para explicarlo: “Me siento como si estuviese en los penaltis de la final del Mundial de fútbol y hubiese fallado los dos primeros, mientras que el rival ha marcado los suyos... Necesito no error ninguno más y que él falle los otros tres”. Las posibilidades de Massa aún podrían ser más escasas de no ser por una orden de equipo. Esta vez fue Raikkonen quien a falta de siete vueltas dejó pasar a su compañero. La maniobra no resultó demasiado descarada –“no puedo ganar el título y sé lo que espera el grupo de mí. Traté de dar los máximos puntos posibles para la maniobra”, zanjó el finlandés– y se trabajó poco a poco, sin el bochorno de aquel GP de Austria de 2002 en el que Rubens Barrichello tuvo que ceder la victoria en los últimos metros a Michael Schumacher. Así que Massa completó el repostaje con cuatro segundos menos que su compañero y vuelta a vuelta fue recortando la distancia sobre Raikkonen, que giros antes parecía inalcanzable y tenía casi asegurada la segunda plaza. Massa remontó: era lo previsto.
Otro error de Ferrari
Sea como sea Ferrari se volvió a equivocar en China antes y durante la carrera. Ponerle neumáticos blandos al monoplaza de Massa fue la decisión perfecta para Hamilton, que tras una salida pragmática –“una de las mejores de mi vida, he llegado a la primera curva solo”– consiguió casi siete segundos de ventaja sobre su único rival en los primeros siete giros (Robert Kubica se había descartado tras su pobre calificación). La escudería de Il Cavallino Rampante reiteró en su error y en la primera parada volvió a ponerle blandos a Massa. Por entonces la carrera se había convertido en un fácil monólogo de Hamilton, seguido a unos ocho segundos de Raikkonen. A casi el doble rodaba Massa.
Cuarto era Fernando Alonso, que pilotaba en tierra de nadie, con la ventaja suficiente para conservar el puesto, pero sin opciones reales de mejorarlo. El bicampeón había protagonizado los mejores momentos de la prueba en la primera vuelta, cuando arriesgó y respondió al adelantamiento de Kovalainen, que acabaría abandonando por segundo GP consecutivo. “Estoy muy contento, todo ha ido bien, casi seguíamos el ritmo de los Ferrari en toda la carrera. Estoy gratamente sorprendido", celebraba Alonso, que ya es sexto en el Mundial con 60 puntos y podría superar a Nick Heidfeld (69) si gana en Brasil y el alemán no puntúa.
“No me afecta demasiado quién gane el campeonato. Siempre es campeón el mejor y si al final gana Hamilton será porque ha sumado más puntos y en fines de semana como éste ha dominado los entrenamientos, ha hecho la pole y ha ganado la carrera", quiso dejar claro el piloto de Renault, que había proclamado que quería que Massa se llevase el título y que estaba dispuesto a ayudarle en la medida de lo posible. Mientras, Hamilton dice que cree que será campeón. El británico nunca ha defendido la idea de suerte porque considera que es uno mismo quien se la fabrica. Ése es el lema del deportista más popular en el Reino Unido por delante de David Beckham y del más odiado en la parrilla. El próximo 2 de noviembre, en Brasil, el desenlace de esta historia.










