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viernes, 31 de octubre de 2008

Ronaldo, entre el regreso y el adiós definitivo

El delantero brasileño descansa en un entrenamiento con el Flamengo.


La vida transcurre entre dudas porque vivir implica tomar decisiones constantemente. Hay quien apuesta por irse lejos para aprender a sobrevivir por sí mismo, quien se hipoteca en un piso, quien decide o se ve obligado a cambiar de oficio. Ronaldo Luis Nazario de Lima (Bento Ribeiro, Río de Janeiro, 1976) simplemente quiere volver a sentirse jugador de fútbol otra vez. No aspira a recuperar su condición de delantero más espectacular y solvente de finales de los noventa y principios de este siglo. Eso, a sus 32 años y con su historial, se antoja casi imposible. 

Castigado por las lesiones y sin equipo, el Fenómeno se entrena desde hace unos meses con el Flamengo, el equipo del que siempre se ha declarado seguidor y en el que nunca ha jugado. Ronaldo habla con suma prudencia, asegura que está trabajando duro para regresar, pero no promete nada porque ni quiere engañarse ni defraudar al público: “Si veo que no estoy bien, me retiraré. Es absurdo seguir si estás recuperado pero no eres rápido”. El jugador, que tiene ofertas del propio Flamengo, del Siena o del Manchester City, se ha marcado una fecha límite para anunciar y asumir la decisión. En enero de 2009 se resolverá la duda. 
 
Una duda que muchos pensaban que ya se había resuelto el pasado 13 de febrero en un partido de Liga del Milan ante el Livorno. Oddo centró desde la banda izquierda y Ronaldo batió para saltar con la pierna izquierda. No logró hacerlo, se llevó las manos a la rodilla y se cayó. Su compañero Inzaghi pidió el cambio con insistencia, mientras San Siro se callaba por segundos. El gesto de dolor del Fenómeno recorrió el mundo y parecía confirmar la retirada definitiva de uno de los jugadores más fustigados por las lesiones de la historia. “Carrera en riesgo” titulaban algunas webs italianas. “'Ciao', Fenómeno”, sentenciaba Miguel Mora en El País.
Su altercado con los travestis 
 
Mi corazón me pide volver a jugar, pero mi cuerpo me da señales de fatiga y sufrimiento”, reconocía Ronaldo tras operarse en París. El ex jugador, entre otros, de Cruzeiro, PSV, Barça, Inter y Real Madrid se dejó llevar por el pesimismo y pasó meses en los que seguramente se sintió inútil, alguien que ya no era nadie. Un episodio resume esa etapa de decadencia: el altercado con tres travestis que quería contratar para servicios sexuales. Ronaldo asegura que cuando descubrió que no eran chicas quiso que se fueran y pagarles lo acordado. “Pero uno de ellos se negó y pidió más dinero”, denunció el delantero brasileño, que en septiembre de 2007 había sido acusado de dopaje por el Comité Olímpico Italiano (CONI) por haberse sometido supuestamente a un tratamiento de factor de crecimiento. Dos hechos que no pueden machar una trayectoria más que exitosa: es el máximo goleador de los Mundiales con 15 goles (campeón en 1994 y 2002) y ha ganado el Balón de Oro dos veces, en 1997 y 2002.

Portada de la revista 'France Football' con Ronaldo como Balón de Oro de 2002.
Diría que los resultados son mejores de lo esperado. Está entre un 30 y un 40 por ciento de alcanzar el excelente nivel que tuvo durante el Mundial de 2002”, anuncia ahora su fisioterapeuta Bruno Mazziotti. Ronaldo, al que el Milan decidió no renovar en julio, asegura que ha adelgazado y que tiene un 14% de grasa corporal, cuando “lo ideal para un deportista es un 11%”. Su mensaje no es gratuito: hace años que se le achaca estar gordo, algo que no le impidió completar grandes actuaciones, como la del Mundial de 2002 de Corea y Japón, del que fue máximo goleador con ocho goles y gran líder de Brasil, que por fin fue pentacampeona. Algo que no había podido lograr en 1998 en París ante Francia. Horas antes de la final (3-0) Ronaldo, que ya había formado parte de la Brasil campeona mundial en 1994, sufrió un ataque de epilepsia. Pero jugó. ¿Recibió presiones para disputar el encuentro? Es un episodio oscuro del que probablemente nunca se sepa la verdad.
Referente incluso de extravagancias
Ronaldo era un icono mundial. Su imagen representaba la del fútbol como algo sutil y sencillo, y su retorno al deporte era tomado como un ejemplo de coraje para los más pequeños. Sus extravagancias, por raras que fuesen, eran copiadas por muchas personas. Sólo así se entiende que más de uno optase por su peinado en el Mundial de Corea y Japón. El Fenómeno llevaba la cabeza rapada menos el flequillo. Una imagen horrible que creó escuela y sirvió para que los seguidores del Inter se burlasen de él como venganza meses después. No fue demasiado popular (ni justa) su decisión de abandonar a toda costa el Inter en el verano de ese año porque, al fin y al cabo, el club italiano había confiado siempre en él y había tenido paciencia con sus lesiones.
Después de una rocambolesca operación en la que llegó a meterse el Barça, el Inter llegó a un acuerdo para vender a Ronaldo a última hora. Justo cuando se acababa el plazo para cerrar los fichajes en España. El jugador llegó como un héroe al Aeropuerto de Barajas y Antena 3, con Manu Sánchez como anunciador, interrumpió su programación para hacer un avance informativo, algo que suele hacerse con noticias trágicas.

El 'Fenómeno' besa la copa mundial en 2002.
Van Gaal lo rechaza
El Barça estuvo cerca de ficharle, pero Louis van Gaal se negó a aceptar la operación y sería destituido meses después, a finales de enero de 2003 tras una derrota en Balaídos ante el Celta (2-0). “A cualquier entrenador le gustaría tener un jugador como él”, había dicho el propio van Gaal el 12 de marzo de 1997 tras presenciar en el Camp Nou como espectador uno de los partidos más memorables de la historia. El conjunto azulgrana se clasificó para las semifinales de la Copa del Rey tras remontarle al Atlético de Madrid un 0-3 al descanso. Aquella noche Ronaldo marcó un hat trick y Juan Antonio Pizzi se ganó el apodo de Macanudo por anotar el último y completar la proeza (5-4).
Probablemente Ronaldo ha sido el delantero más espectacular que ha pasado por la historia del Barça. Durante la temporada 1996-1997 lo hizo todo rápido y bien. “Cuando la gente quiere darse cuenta ya es gol”, apostillaba por entonces Tostão, ex campeón del Mundo de Brasil en 1970. Hacer sencillo lo tremendamente complejo fue su principal virtud, además de su eficacia: marcó 47 goles en 49 partidos oficiales, una media de un tanto cada 96 minutos. Una cifra tan extraordinaria como gran parte de sus goles como azulgrana.
Su tanto más popular, sin duda, es uno de los dos que le marcó al Compostela el 12 de octubre de 1996 (1-5). “A veces creo que Ronaldo no es de la Tierra”, dijo su técnico de entonces, Bobby Robson. El elogio era preciso. En esa jugada en el Estadio de San Lázaro el Fenómeno combinó velocidad con plasticidad, inteligencia con calidad. El maravilloso cóctel dio la vuelta al mundo. “Puedo marcar mejores”, dijo el protagonista, impasible. Lo corroboría días más tarde ante el Valencia en el Camp Nou, ante el que marcó tres goles, dos de ellos imposibles, pasando por entre los defensores. La física daba por imposible a Ronaldo.

Ronaldo haciendo su particular avión en un partido ante el Zaragoza.
El desplante a Bakero
En ese partido contra el conjunto valenciano el jugador sufrió una lesión muscular en el recto anterior de la pierna derecha y estuvo tres semanas sin jugar. Reaparecería, también en el Estadi, ante el Valladolid, en el partido que significó la despedida de Jose Maria Bakero. Ronaldo no acudió a la cena oficial de su compañero y prefirió ir a un concierto de Caetano Veloso en el Palau de la Música. No fue porque Bakero no había asistido a su fiesta de cumpleaños. Ésta y llegar tarde de Brasil en navidades fueron las únicas grandes polémicas en Barcelona del jugador, que fue nombrado Balón de Plata de 1996, a tan sólo tres puntos del ex defensa del Borussia Dortmund Mathias Sammer. El 20 de enero de 1997 revalidaría el trofeo FIFA al mejor jugador del mundo por delante de Alan Shearer y George Weah (en 2002 volvería a ganar el premio).
Su marcha al final de temporada al Inter fue un duro golpe para una afición que tras ver el final del Dream Team le había acogido como ídolo. Tras dos años sin ganar títulos el conjunto azulgrana había logrado la Supercopa, la Copa y la Recopa (con gol de penalti del propio Ronaldo ante el PSG de Loko y Lama). Al grupo de Robson, gracias a sus dos derrotas ante el Hércules, tan sólo se le resistió la Liga, que se llevaría el Madrid de Fabio Capello. El técnico años después, a finales de febrero de 2007, pondría punto y final a su etapa en el Bernabéu. Un adiós previsible para un jugador que nunca se sintió cómodo en el club blanco, en los llamados Galácticos que había formado Florentino Pérez a base de talonario y que había iniciado con otro ex azulgrana, Luis Figo.
Estreno con goles con el Real Madrid
El debut de Ronaldo con el Real Madrid, el 6 de octubre de 2002, fue espectacular. Salió al Bernabéu sustituyendo a Portillo a falta de 26 minutos. Segundos después metió un gol por la escuadra y 15 minutos después anotó otro ante el Alavés (5-2). El inicio fue un guiño de lo que no sería su etapa blanca, en el que no contó con el favor del público y no se sintió cómo con el entorno del club. En diciembre de ese año ya se quejaba de que se hablaba demasiado de su peso y de sus salidas nocturnas.

El brasileño celebra uno de los tres goles que anotó en Old Trafford ante Keane.
Su costoso fichaje (35 millones) no se tradujo en suficientes títulos. Tan sólo tres en cuatro temporadas y media: una Liga, una Supercopa de España o una Intercontinental. En 172 partidos Ronaldo marcó 102 goles, algunos tan significativos como el gol en el Barça en el Camp Nou (1-2), que rompió una racha de 20 años del conjunto azulgrana sin perder en su estadio ante el eterno rival, o su hat trick en Old Trafford en cuartos de final de la Champions
 
Pese a todo en Madrid no sufrió tantas lesiones y pudo tener más continuidad. En su etapa como madridista se perdió por problemas físicos dos meses y medio de competición. Una cifra optimista si la comparamos con su periplo en el Inter, donde temió por su retirada en varias ocasiones. La pesadilla de Ronaldo empezó oficiosamente el 21 de noviembre de 1999, cuando sufrió una rotura parcial de los tendones rotulianos de la rodilla derecha en un encuentro contra el Lecce. Tras cinco meses de baja, el 12 de abril de 2000, reapareció en el Olímpico de Roma, en la Copa ante la Lazio. En el minuto 65 intentó regatear, decidido, a su ex compañero en el Barça Fernando Couto, pero la pierna se le quedó clavada en el césped. Gritó de dolor e impotencia. Comenzaba así una etapa tortuosa. Algo que el propio jugador sabía que podía pasar porque siempre fue frágil. En su etapa en el PSV fue operado de los tendones de la rodilla derecha y en Barcelona tuvo problemas en los músculos y en los tendones que le impidieron jugar algún partido importante.

Ronaldo grita desesperado: había vuelto a romperse de nuevo.
Con su desgracia Ronaldo aprendió una de las lecciones más importantes, aprendió a sufrir. Durante meses vivió entre Brasil, donde se sometía a duras sesiones de recuperación, y Francia, donde se realizaba chequeos. Y 512 días después, el 20 de septiembre de 2001, regresó ante el Brasov rumano en la Copa de la UEFA. No marcaría su primer gol oficial hasta diciembre, en su estreno como titular esa temporada ante el Brescia (1-3). En mayo de 2002, otra vez en el Olímpico de Roma, el Inter perdería el Scudetto a favor de la Juve tras ser derrotado por la Lazio. La imagen de Héctor Cúper consolando a Ronaldo fue la imagen de aquel curso, otro más sin títulos para el conjunto de Milán, que con el brasileño sólo ganó la UEFA en 1998, precisamente ante la Lazio
 
Ésa fue una de las últimas instantáneas como jugador del Inter del Fenómeno, que ya no quería seguir allí. Manuel Vázquez Montalbán fue uno de los más duros con la decisión de Ronaldo. El periodista y escritor catalán siempre que Ronaldo era un producto de la FIFA para sustituir el hueco dejado por Maradona. “Pertenece a las multinacionales y vive en los aviones que le llevan y le traen de la samba”, sentencia en un artículo recogido en su excelente Una religión en busca de un Dios.
 
Una televisión en blanco y un ventilador
La infancia de Ronaldo no es muy diferente a la de otros futbolistas brasileños que han llegado a la élite. Se crió en el número 114 de la calle General César Obino, en el barrio suburbial de Bento Ribeiro, otro punto minúsculo e insignificante de Río de Janeiro. La casa, de una sola planta, se reducía a un comedor, una cocina y un baño. Un ventilador y una televisión en blanco y negro eran dos de los artículos de lujo de la familia Nazario de Lima, formada por de Nélio, empleado de una compañía de teléfonos, Sonia, ama de casa, y sus tres hijos, Ione, Nelinho y Ronaldo
 
La primera ficha como futbolista en el Valqueire Club, de sala.
En su entorno más próximo a Ronaldo le llaman “Dadado”, un apodo, que como la mayoría, responde al patrón de siempre: es un sinsentido. En este caso le bautizaron así porque su hermano Nelinho era incapaz de pronunciar “Ronaldo” y balbuceaba algo entre “Dado” y “Dadado”. Ronaldo era un chaval despierto al que le perdían las chucherías y su madre recuerda que siempre entraba en casa con un pastelillo entre las manos que algún vecino le habría dado. Era el primero en irse a la cama y le gustaba quedarse frito con la luz encendida. Con cinco años aún dormía con chupete a los cinco años. 
La gran obsesión de Ronaldo durante sus primeros años de vida fue conocer a Papa Nöel. Se cansó de repetirlo en voz alta hasta las navidades de 1980, cuando un cuñado de Nélio se prestó a caracterizarse del icono de Coca-Cola. El pequeño no se lo pudo creer cuando abrió el regalo que le había dado el hombre barbudo: ¡era un balón! Un balón de verdad, no de aquéllos que se hacía con papeles o trapos. 
Lo más parecido a soñar despierto
Nunca le interesaron demasiado los estudios. Hacía los deberes por obligación, sus notas eran muy normales y repitió séptimo curso, el equivalente a 2º de la ESO. Sus incentivos, sus ilusiones, estaban fuera de las aulas: le gustaba retar a sus amigos a dar toques a la pelota con la cabeza y los pies sin que cayese al suelo. Incluso alguna vez, mientras caminaba sonámbulo por la casa durante la noche, llegó a relatar cómo se acomodaba la pelota y marcaba un gol en un partido importante. Era lo más parecido a soñar despierto. 
 
Ronaldo siempre tuvo claro que quería ganarse la vida jugando a fútbol y para poder ofrecer a su familia un hogar mejor. Algo que pudo hacer gracias a Alexandre Martins y Reinaldo Pitta, que compraron sus derechos por 7.500 dólares y le cedieron un apartamento en el barrio de Sao Cristovao. Martins y Pitta se convirtieron en sus controvertidos representantes. Ofrecieron al jugador a varios clubs con la condición de que renunciasen al 50% de sus derechos. Sólo aceptó el Cruzeiro de Belo Horizonte, con el que esa temporada jugaría un par de partidos con el primer equipo. Y el curso siguiente, el 1993-1994, sería titular en todos los encuentros y se convirtió en el mejor jugador de la Liga del Estado de Minas Gerais (20 goles en 23 partidos). Su juego impresionó a Carlos Alberto Parreira, que lo hizo debutar con tan sólo 17 años en un Brasil-Argentina amistoso y lo convocó y lo puso como titular ante Islandia. Fue la gran sorpresa de la lista para el Mundial de EE UU, en el que se proclamó campeón pese a no jugar ni un minuto. Como la gran estrella del torno, Romário, fichó por el PSV (55 goles en 56 encuentros) y como el jugador de dibujos animos voló después a Barcelona.

Ronaldo siempre intentó escaparse del tópico. Goleó cuando le acusaban de gordo y volvió a alcanzar un excelente nivel cuando todos lo daban por retirado. Ahora su principal preocupación es volver a sentirse futbolista. La otra, ya la confesaba cuando acababa de aterrizar en Barcelona: teme que llegue el día en el que nadie quiera hacerse una foto con él o no le pida un autógrafo.

jueves, 30 de octubre de 2008

Victoria coral excelente ante Panathinaikos

Navarro, autor con 21 puntos, bota ante Nicholas -Euroliga.

Sonreía y hacía una mueca Juan Carlos Navarro. Su canasta, compleja, a una mano, en una posición poco ortodoxa y sobre la bocina había entrado limpia. La cara del escolta azulgrana denotaba suficiencia, euforia e incredulidad al mismo tiempo. No era normal la tremenda superioridad del Barça ante el Panathinaikos ni que el conjunto de Zeljko Obradovic no encontrase un jugador que revolucionase el partido entre su amplio surtido de estrellas contrastadas. Uno de los cuatro o cinco equipos favoritos a ganar la Euroliga parecía, como mucho, un mero aspirante a pasar con apuros al Top 16. El mérito era y continuó siendo hasta el final del partido del conjunto azulgrana, que ofreció en todo momento una propuesta coherente y coral, y que supo combinar juego interior con exterior. La cara y los gestos de desaprobación continuos de Sarunas Jasikevicius, en su enésima vuelta al Palau, eran la mejor prueba.

El orden del Barça se impuso al caos, al anarquismo puro y duro que practicó el conjunto visitante (14/39 en tiros de dos), que sólo se encontró cómodo en los últimos minutos cuando el Barça alcanzó los 32 puntos de ventaja (80-48 a 5'38''). Sólo entonces, y aprovechando la lógica relajación local, el Panathinaikos redujo las diferencias con un parcial de 15-3. El resultado final (90-66) no deja dudas y confirma que si mantiene este nivel el Barça, que capturó 32 rebotes, 11 más que su rival, es un candidato lógico para disputar la Final Four en Berlín. De momento, el conjunto azulgrana lidera el grupo B con dos victorias, las mismas que tiene su próximo rival, el Montepaschi Siena, que superó al Zalgiris (67-93).

Predicción lógica

Será un partido de defensas complicadas, un encuentro de tú a tú”, pronosticó poco antes del principio el técnico azulgrana Xavi Pascual. Era una predilección lógica que quedó invalidada prácticamente desde el inicio. Víctor Sada anulaba con éxito a Dimitris Diamantidis y Navarro (21 puntos con 6/9 en tiros de dos y 2/5 en triples) aprovechaba los recursos bajo los aros de Daniel Santiago. El Barça llevaba el tempo del partido sin prisa y con suma inteligencia. Ni un tiro absurdo ni un gesto obsesivo. Sabía responder a los dos contra uno con bloqueo que tanto hace Panathinaikos y rozaba la perfección desde 6'25: anotó tres de los cuatro primeros que intentó. El último, de Ersan Ilyasova, puso al conjunto azulgrana con una ventaja interesante (19-11 a los 6'30'').

Durante todo el encuentro, el grupo de Obradovic fue por libre y mal. Encontró a faltar a un jugador eléctrico y resolutivo para Spanoulis (lesionado y que aún no ha debutado en el torneo) para culminar dos o tres contraataques con éxito que le diesen argumentos mínimos de réplica (especialmente nefastos estuvieron Drew Nicholas y Kostas Tsartsaris, con un 2/10 entre ambos). Sus puntos se resolvían más por la calidad individual de Diamantidis y Pekovic, que por el grupo en sí. El base griego nunca fue capaz de organizar a su equipo y el pívot croata sólo pudo sus rivales en el segundo cuarto, cuando anotó 10 de sus 15 puntos. En la segunda parte tan sólo anotó uno. No tuvo un partido tan sencillo como el año pasado en Belgrado. Hace un año, cuando era la promesa más interesante del Partizán, anotó 29 puntos e hizo lo que quiso, entre otros, con Fran Vázquez y Ersan Ilyasova.

Efemérides

Ni uno ni otro tienen mucho que ver con aquellos jugadores desconcertados e imprecisos del inicio del curso pasado. Vázquez (12 puntos y siete rebotes) es mejor que cuando renunció a jugar en la NBA y fichó por Akasvayu. Su juego no se entiende sin los alley-hoop, la jugada más vistosa y espectacular, y que reclamaba Pascual en un tiempo tiempo y con 65-40 en el marcador. Panathinaikos había tardado casi cuatro minutos en anotar su primera canasta tras el descanso (50-33) y el Barça tampoco estuvo fino (un mate de Santiago y un triple de Lubos Barton, de nuevo, impagable en el trabajo que no se ve).

Hace tiempos que el público del Palau hace de particular speaker con Ilyasova: “¡Il-ya-so-va!” gritan cada vez que el ala-pívot turco (14 puntos y seis rebotes) lanza un tiro libre o es sustituido. Si continúa a este jugando así el Barça difícilmente podrá retenerlo y volverá a la NBA.


martes, 28 de octubre de 2008

El 'Emperador' Adriano se reengancha al fútbol

Adriano, durante un partido de esta temporada con el Inter -EFE.
Estrella mundial se abandona conforme pierde físico y reconocimiento y gana kilos e inseguridad. El goleador deja de marcar goles con regularidad y pasa a ser considerado un holgazán con un sueldo multimillonario. Adriano Leite Ribeiro (Río de Janeiro, Brasil, 1982) parecía un caso calcado al de tantos otros y pocos pensaban, quizás ni él mismo, que volvería a ser el futbolista corpulento que escondía una técnica depurada, una velocidad de atleta y una habilidad comparable a la de su amigo Ronaldo.  

Apodado El Emperador, Adriano no pudo superar la muerte de su padre en agosto de 2004 ni la rotura con su novia Daniela, y entró en un espiral de autodestrucción. Empezó a beber –“sin irme de juerga no podía siquiera dormir”– y bajó su rendimiento sin remedio. El delantero brasileño se encerró en sí mismo y no supo canalizar las críticas. Ahora, apoyado por el presidente del Inter, Massimo Moratti, su gran valedor, y con la confianza de su nuevo técnico, José Mourinho, Adriano vuelve a ser una de las estrellas del equipo, se ha reenganchado al fútbol y confía en poder continuar la gran trayectoria que empezó hace un tiempo. Está en una etapa idónea para hacerlo, tan sólo tiene 26 años.

En los últimos catorce meses a Adriano le ha pasado de todo. En septiembre de 2007 empezó el cúmulo de cambios en su vida: el técnico Roberto Mancini no le inscribió en la Liga de Campeones. Un gesto definitivo con el que Mancini castigaba al jugador (con el que nunca congenió) y le dejaba claro que no contaba con él. Fue una decisión popular y consensuada con el presidente Moratti. Porque tras dos temporadas muy flojas, el Inter había intentado vender al Emperador en verano. La actitud de Adriano tampoco era la mejor, no estaba en forma ni mucho menos y eso, unido a su tendencia al sobrepeso, le convertía en tanque sin músculos. Hasta el alcalde de San Fermo della Battaglia, el pueblo donde residía, le llamó la atención porque los vecinos se quejaban de “ruidos nocturnos”.

“Es como mi segundo hijo”    

El Emperador veía los partidos de la grada, era una estrella casi irrecuperable, hasta que, a mediados de noviembre del año pasado, Moratti –“es como mi segundo hijo”– convino con el Sao Paulo una cesión que incluía un tratamiento psicológico. En su país, Adriano continuó sus fiestas nocturnas (no es complicado encontrar en Internet fotos del jugador de fiesta), pero poco a poco recuperó la confianza: marcó dos goles en su estreno (16 en 27 partidos), pero también se excedió en momentos puntuales, como en su agresión en la Libertadores a Domingos, del Santos, o su acto de indisciplina en un entrenamiento, al que llegó más tarde que nadie y se fue antes sin permiso. El club brasileño le descontó el 40% de su salario como castigo. 
El 'Emperador' recuperó la forma y la confianza en el Sao Paulo.
Seguramente Adriano sonrió cuando le comunicaron que Mancini, pese a haber ganado las dos últimas ligas (tres contando la del escándalo del Moggigate), no continuaba en el club. Tampoco le debió sentar mal el nombre de su relevo en el banquillo, Mourinho, que había intentado ficharle cuando entrenaba al Chelsea y el brasileño despuntaba en el Parma. “Se ve que no ha perdido la estima por mí y se lo pagaré en la Liga de Campeones, que es el objetivo del nuevo Inter”, prometió Adriano en el aeropuerto de Malpensa, en Milán, el día de su retorno al Inter. El pasado 16 de septiembre, en el debut en la máxima competición continental, cumplió su promesa. De hecho, sólo necesitó tres minutos para llevarla a cabo, el tiempo que hacía que había sustituido a Amantino Mancini. Significó el 0-2 ante el Panathinaikos. En los dos encuentros siguientes en el torneo ha sido titular y contra el Anorthosis chipriota marcó el gol del triunfo. En la Liga ha salido en el once inicial en cuatro de los seis últimos partidos y ha anotado un gol ante el Bolonia (2-1).

La presentación oficiosa

Si Leo Messi hizo su presentación oficiosa en un Joan Gamper ante la Juve, Adriano deslumbró ante el Real Madrid en el Trofeo Santiago Bernabéu. En agosto de 2001 marcó de zurdazo el gol de la victoria del Inter (1-2) en un lanzamiento de falta seco y colocado ante el que nada pudo hacer Iker Casillas. Era cuestión de meses que aquella promesa se convirtiese en realidad. Massimo Moratti, su mecenas y presidente neroazzurro, le había fichado del Flamengo por tres millones de euros. Adriano se iría cedido a la Fiorentina y en 2002 sería traspasado a medias al Parma, que compartió el 50% de sus derechos con el Inter. Pese a su calidad no tenía suficiente hueco para progresar en un equipo con Vieri y Ronaldo, un amigo inseparable que le ayudó a encontrar piso. “Me daba vergüenza acercarme a él. Pensaba que se reiría de mí. Pero fue el primero en darme confianza”, recuerda.

Adriano regresó a Milán en enero de 2004 (previo pago de 23 millones, un bálsamo económico para la empresa que patrocinaba al club, Parmalat) y tras marcar 29 goles. Era un fichaje ilusionante para una afición desencantada y que vio en él al sustituto de Ronaldo. El club no ganó ningún título esa temporada, en la que Adriano se proclamaría campeón de América tras una desequilibrada final ante una Argentina superior que se resolvió en los penaltis. Adriano marcó el empate (2-2) y forzó la prórroga en el descuento con un cabezazo. Acabó como máximo goleador del torneo con siete goles. "Como Ronaldo, ha sabido conjugar técnica con calidad y un potente remate. Lo tiene todo para ser el delantero centro de la selección", le elogió Carlos Alberto, capitán de la Brasil campeona del Mundial de 1970.
 
Adriano festeja el gol del empate en la final de la Copa América ante Argentina -EFE.
Vulgar en un equipo extraordinario

El jugador se dejó querer por los grandes clubs europeos y llegó a manifestar que estaría encantado de jugar en el Real Madrid. En la temporada 2005-2006 fue uno de los líderes del Inter, que ganaría la Copa y la Supercopa, y meses después (en los despachos), la Liga. Tras el desastroso Mundial de Alemania de su selección, Adriano se transformó en un jugador vulgar en un conjunto extraordinario. En los primeros cuatro meses de competición sólo marcó un gol ante la Roma, en la 11ª victoria consecutiva del Inter, que dejaría el récord histórico en 17. Empezó el 2007 a gran nivel, pero acabó volviendo a la irregularidad y su futuro en el club se complicó. Si continuó en Milán fue porque no pudieron venderle.

Adriano se declara una persona tremendamente familiar (lleva tatuados el nombre de muchos familiares) y es muy religioso. Su ritual cada partido es mirar al cielo y, brazos en alto, rezar. Gran parte de su infancia se redujo a las favelas, especialmente a la suya, que consistía en dos habitaciones y un comedor que servía de lavabo. Ésa fue su única realidad hasta que no tuvo diez u once años y se hizo amigo de Wilson, compañero en los juveniles del Flamengo. “Fue él quien me llevó por primera vez a Río y me hizo ver fue el mar”, recuerda el delantero brasileño en su biografía, Anatomía de un Emperador: Adriano, editada por La Gazzetta dello Sport. Dice que entonces entendía que “para sobrevivir se recurriese a los robos y a las pistolas” y recuerda que incluso presenció un homicidio en la puerta de su casa y vio cómo herían a su padre en un tiroteo protagonizado por bandas rivales (tiempo después moriría de un paro cardíaco). El delantero cuenta que su madre, Rosilda, les salvó a él y a sus hermanos de caer en el narcotráfico y en la mala vida. “El mundo es muy difícil, pero hay que luchar, sin matar ni robar, y creer en los sueños”, repetía Rosilda. Ése es el lema de Adriano, que se ha propuesto volver a ser el jugador que fue. Ésa es su meta. De momento se ha reenganchado al fútbol. No todos pueden decir lo mismo.

domingo, 26 de octubre de 2008

Stoner da otra lección de heroicidad en Valencia

Stoner celebra con cava su sexto triunfo del curso -EFE.


Dicen que los pilotos de motos están hecho de una pasta especial, que tienen una fuerza de voluntad y una actitud que les ayuda a recuperarse más rápido de las lesiones y a saber aguantar como sea el dolor en la pista. Si nos ceñimos a este Mundial de MotoGP podemos asegurar que es una máxima irrefutable. De hecho, una de las imágenes del campeonato es la celebración de Jorge Lorenzo en el circuito de Le Mans (Francia) tras quedar segundo con los tobillos rotos y no poder ni caminar. El piloto balear, el mejor debutante de la categoría (cuarto con 190 puntos), ha sido quien más se ha caído del año. Su aparatoso accidente en China acabaría convirtiéndole en un héroe vestido con mono, porque en la prueba, con los tobillos infiltrados, acabaría cuarto. En Misano, durante el GP de San Marino, Casey Stoner perdió el control de su moto cuando era líder destacado (una situación similar, pero menos aparatosa que el indicente de Dani Pedrosa en Alemania). El australiano se quedó a 75 puntos del líder (y futuro campeón) Valentino Rossi, pero tuvo un castigo aún peor: se le reprodujo una antigua lesión, una fractura de escafoides de la muñeca izquierda que sufrió en 2003.

El director de Ducati, Livio Suppo, aconsejó a Stoner que pasara por el quirófano cuando Il Dottore se proclamó campeón en Japón hace un mes. Sin embargo, el aussie rechazó la propuesta porque quería acabar la temporada y poder probar la nueva Desmosedici GP9, algo que hará mañana y el martes en el Circuit Ricardo Tormo de Valencia. Serán los primeros entrenamientos de la temporada que viene, que empezará en abril, un mes más tarde que en otras ocasiones. Nicky Hayden, con un permiso especial de Honda, su equipo hasta diciembre, podrá pilotar la moto de Stoner. Ambos serán compañeros en 2009. El australiano, campeón en 2007, ya no participará en los ensayos que se celebren en Jerez en noviembre. Volverá a subirse a la moto en enero cuando ya esté recuperado de la operación.

Esta pista no es buena para el espectáculo”

Para Stoner este curso irregular tuvo el mejor desenlace posible: una clara victoria en el GP de la Comunitat Valenciana por delante de Dani Pedrosa y de Valentino Rossi, que salió décimo y que no gana allí desde 2004 (Lorenzo fue octavo). Es el circuito que más se le resiste al ocho veces campeón. “Esta pista no es buena para el espectáculo”, sostuvo el italiano, que argumentó que el trazado potencia la electrónica y la puesta a punto y no premia el pilotaje. Tampoco acabó contento Pedrosa, que confesó “estar decepcionado por no conseguir la victoria para dedicársela a este público” y al principal patrocinador del equipo, Honda. La moto tenía un diseño retro de los años setenta y era blanca. El piloto catalán también quiso dejar claro que cambiar la marca de neumáticos en el tramo final del curso (de Michelin pasó a Bridgestone) fue una “decisión correcta”.

Es un gran piloto que pone la moto a punto en muy poco tiempo y con tan poco tiempo de entrenamientos en seco creo que ha sido un punto clave”. Ése fue el elogio de Pedrosa a Stoner, que con 280 puntos ya es el mejor subcampeón de la historia y ha igualado el récord de nueve poles de Il Dottore de 2003. En unas semanas el piloto de Southport empezará su particular carrera para llegar a 2009 en condiciones óptimas y recuperarse de su fractura en el escafoides. Un contratiempo que ha obligado a algunos deportistas a retirarse. Pocos piensan que vaya a ocurrirle lo mismo a Stoner, que lesionado ha ganado dos de las tres últimas pruebas del año y ha aprendido a perder después de ganar con mucha facilidad. Seguro que cuando le pregunten quiénes serán sus rivales por el título amplía los nombres. En mayo se dejó a un tal Valentino Rossi.


Al Barça le basta un gran último cuarto para ganar a un buen CAI (89-73)

Ilyasova supera con dificultades a Lewis -EFE.

Exigido por la promoción de su marca, el Barça está agotado cuando apenas lleva un mes de competición. La exitosa gira por Los Ángeles, el haber estado a punto de ganar a los Clippers y a los Lakers de Pau Gasol y Kobe Bryant, le ha permitido confirmar su potencial, pero le ha comportado un irremediable desbarajuste por los cambios de rutinas y horarios. El conjunto de Xavi Pascual no acusó demasiado ese problema en el debut en la Euroliga ante el inexperto Nancy, pero ante el CAI Zaragoza fue un equipo desconcentrado y desconcertado durante los tres primeros cuartos. Si acabó logrando un triunfo muy holgado (89-73) fue gracias a su excelente actuación en el último período (29-15), en el que destacaron tres jugadores a los que Pascual había dosificado con acierto. Víctor Sada y Roger Grimau fueron los líderes en defensa. En ataque y en casi todas las facetas del juego sobresalió Ersan Ilyasova, autor de 10 puntos en dicho período (18 en total). De hecho, en la primera parte el ala-pívot turco sólo jugó los primeros ocho primeros minutos y no volvió a la pista hasta el minuto 27. Su vuelta coincidió con los mejores instantes del conjunto local, que en Ilyasova encontró lo que necesitaba: velocidad, puntos y rebotes (15, ocho ofensivos, o lo que es lo mismo, uno menos que todo el conjunto de Curro Segura). 41 rebotes capturó el Barça por tan sólo 27 de su rival, que era el mejor en este aspecto hasta ahora. El pívot australiano David Andersen por fin se pareció al habilidoso jugador que deslumbró en el CSKA y metió 20 puntos. Tras esta victoria y la inesperada derrota del Tau ante el Bruesa el conjunto azulgrana comparte el liderato con el grupo vitoriano y con Unicaja, que el sábado ganó a la Penya.

El final, tremendamente desequilibrado, no tuvo nada que ver con el inicio, uno de los peores en los últimos años en el Palau del Barça, que en menos de cuatro minutos ya había perdido cuatro pelotas. Hasta once en los primeros 16. El conjunto azulgrana era la antítesis del CAI Zaragoza, que defendía en zona con orden, llevaba el ritmo del partido y sabía montar contraataques con cierta facilidad. Si el grupo visitante no acumuló una renta importante (sólo estuvo delante cuatro veces, 0-2, 2-4, 4-6 y 8-9) fue por su escaso acierto (7 de 18 tiros de campo) y la efectividad de Daniel Santiago y Juan Carlos Navarro, que anotaron 15 puntos entre ambos en este período (23-16). El escolta catalán fue el protagonista de un 0-10 con dos triples consecutivos y un par de asistencias a Santiago. La Bomba protagonizó un buen encuentro con 13 puntos y ocho asistencias. Junto a Ilyasova es el líder natural del equipo.

Quinteros, suplente

Por trayectoria y calidad, en el CAI Zaragoza los referentes deben ser el eterno Larry Lewis (16 puntos y tres rebotes), Tauren Green (seis puntos, cuatro en los minutos basura) y, sobre todo, Paolo Quinteros, el fichaje mediático. Un claro aspirante, junto a Felipe Reyes o Brad Oleson, a ser máximo anotador de la Liga ACB. El escolta argentino, que no salió de titular, guió a su equipo en la primera parte con 12 puntos y fallando tan sólo uno de sus tiros. El CAI encontró a faltar sus puntos en la reanudación, en la que sólo anotó seis más. Quinteros no es un anotador compulsivo y sabe defender bastante bien, como hizo con Navarro durante gran parte del partido.

Al conjunto azulgrana le costaba hacer puntos: el control era de los visitantes, que jugaban más abiertos y encontraban huecos sin demasiado esfuerzo. En el segundo período el Barça se sostuvo por su juego interior (David Andersen y Fran Vázquez) y los triples de Basile (43-38 al descanso). Tras la charla de los entrenadores siguió más o menos igual, obsesionado con acabar jugadas cuando casi ni las había empezado. Aunque minimizó esa ansiedad con tres triples en el tercer período (uno de Basile a los 27'05'' igualó la máxima renta, 58-51) y la superioridad de Santiago en la pintura ante Ondrej Starosta, que tuvo una jornada nefasta (1/6).

Matías Lescano, el único jugador que ha sufrido todos los intentos fallidos del club a la ACB en los últimos años, anotó un triple desde su campo sobre la bocina (60-58, minuto 30). La pelota entró limpia. Esa acción, espectacular y de videoteca, animó aún más al CAI, que quería lograr su primer primer triunfo en el Palau. De hecho, tuvo opciones de lograrlo hasta los últimos cinco minutos (69-63). Hasta que Ilyasova dijo basta: el ala-pívot turco anotó 10 puntos en apenas tres minutos y participó en un parcial de 14-4, 83-67 a falta de 2'05''). Grimau y Sada se encargaron con acierto del trabajo menos agradecido, de la defensa. El jueves al Barça le espera el Panathinaikos en la Euroliga. Si repite errores tan inocentes difícilmente tendrá posibilidades de ganar.


martes, 21 de octubre de 2008

Hamilton gana en China y sólo necesita ser quinto en Brasil para convertirse en el campeón más joven

Hamilton escucha el himno de su país en el podio de Shanghai; a su derecha, Massa -EFE.

Anda Lewis Hamilton envuelto en una lucha contra sí mismo, contra Felipe Massa y Ferrari y, por extensión, contra todos los pilotos de la Fórmula 1, que le dan la mano por compromiso y le felicitan por rigor. Sólo cuenta con el apoyo incondicional de Nico Rosberg, viejo amigo de categorías inferiores y su preferido para acompañarle el año pasado en McLaren, y con la comprensión de Heikki Kovalainen, por aquello de compartir escudería. Pero a Hamilton las críticas y las rencillas parecen motivarle aún más y ya no le descentran tanto como el curso anterior, cuando desperdició una ventaja de 17 puntos sobre Kimi Raikkonen en los dos últimas carreras tras quedarse clavado de camino a boxes en China y protagonizar una lucha inicial absurda con Fernando Alonso en Brasil.

Doce meses después Hamilton tendrá la oportunidad de minimizar aquel horroroso epílogo. El escenario, el circuito de Interlagos, y la ventaja, siete puntos sobre otro piloto de Ferrari, son exactos. Representa el perfecto guión para olvidar el pasado o para convertirse en el Poulidor de los monoplazas. “No he pensado en lo cerca que estoy de ser campeón. Sólo he dado un paso más”, declaraba, con pies de plomo, el británico tras ganar con suma autoridad el GP de China. Las combinaciones que necesita Hamilton para convertirse en el piloto más joven de la historia en ser campeón (superando a Alonso) son muy favorables. Le basta un quinto puesto si Massa gana la carrera o finalizar séptimo si el brasileño acaba segundo.

Se rompe la mala racha

Hacía tres meses que no ganaba Hamilton, que en las últimas seis pruebas sólo había logrado 26 puntos de los 60 puntos posibles (un discreto 43%). Un punto más que Massa, que no ha tenido demasiada suerte en este período, más allá de la sanción de Hamilton en Bélgica y que le permitió ganar dos puntos (del segundo al primero). El piloto de Ferrari ha sido víctima de la ineficacia de su equipo: rompió el motor en Hungría cuando iba líder destacado y perdió cualquier opción en boxes en Singapur porque falló el semáforo del equipo y cuando Massa salió se llevó la manguera con él. Esos dos errores pueden haber decidido el Mundial más irregular de los últimos años o ser una mera anécdota.

El brasileño asume que necesita una carambola bastante rebuscada para ser campeón y quiso recurrir al símil futbolístico para explicarlo: “Me siento como si estuviese en los penaltis de la final del Mundial de fútbol y hubiese fallado los dos primeros, mientras que el rival ha marcado los suyos... Necesito no error ninguno más y que él falle los otros tres”. Las posibilidades de Massa aún podrían ser más escasas de no ser por una orden de equipo. Esta vez fue Raikkonen quien a falta de siete vueltas dejó pasar a su compañero. La maniobra no resultó demasiado descarada no puedo ganar el título y sé lo que espera el grupo de mí. Traté de dar los máximos puntos posibles para la maniobra”, zanjó el finlandés y se trabajó poco a poco, sin el bochorno de aquel GP de Austria de 2002 en el que Rubens Barrichello tuvo que ceder la victoria en los últimos metros a Michael Schumacher. Así que Massa completó el repostaje con cuatro segundos menos que su compañero y vuelta a vuelta fue recortando la distancia sobre Raikkonen, que giros antes parecía inalcanzable y tenía casi asegurada la segunda plaza. Massa remontó: era lo previsto.

Otro error de Ferrari

Sea como sea Ferrari se volvió a equivocar en China antes y durante la carrera. Ponerle neumáticos blandos al monoplaza de Massa fue la decisión perfecta para Hamilton, que tras una salida pragmática –“una de las mejores de mi vida, he llegado a la primera curva solo”– consiguió casi siete segundos de ventaja sobre su único rival en los primeros siete giros (Robert Kubica se había descartado tras su pobre calificación). La escudería de Il Cavallino Rampante reiteró en su error y en la primera parada volvió a ponerle blandos a Massa. Por entonces la carrera se había convertido en un fácil monólogo de Hamilton, seguido a unos ocho segundos de Raikkonen. A casi el doble rodaba Massa.

Cuarto era Fernando Alonso, que pilotaba en tierra de nadie, con la ventaja suficiente para conservar el puesto, pero sin opciones reales de mejorarlo. El bicampeón había protagonizado los mejores momentos de la prueba en la primera vuelta, cuando arriesgó y respondió al adelantamiento de Kovalainen, que acabaría abandonando por segundo GP consecutivo. “Estoy muy contento, todo ha ido bien, casi seguíamos el ritmo de los Ferrari en toda la carrera. Estoy gratamente sorprendido", celebraba Alonso, que ya es sexto en el Mundial con 60 puntos y podría superar a Nick Heidfeld (69) si gana en Brasil y el alemán no puntúa.

No me afecta demasiado quién gane el campeonato. Siempre es campeón el mejor y si al final gana Hamilton será porque ha sumado más puntos y en fines de semana como éste ha dominado los entrenamientos, ha hecho la pole y ha ganado la carrera", quiso dejar claro el piloto de Renault, que había proclamado que quería que Massa se llevase el título y que estaba dispuesto a ayudarle en la medida de lo posible. Mientras, Hamilton dice que cree que será campeón. El británico nunca ha defendido la idea de suerte porque considera que es uno mismo quien se la fabrica. Ése es el lema del deportista más popular en el Reino Unido por delante de David Beckham y del más odiado en la parrilla. El próximo 2 de noviembre, en Brasil, el desenlace de esta historia.