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martes, 31 de agosto de 2010

Revolcón inesperado e inexplicable de España ante Lituania que complica sus cruces

Ricky, muy serio en el banquillo, mira el marcador -EFE.
 
Necesitada de recuperar su mejor juego para recobrar sensaciones y ponerse una bombona de confianza, España se encantó, bajó los brazos y se sintió victoriosa antes de tiempo, con un cuarto y medio todavía en juego y una Lituania menor, con Siskauskas, Kaukenas o Jasikevicius viéndolo desde casa, no desaprovechó esa relajación incomprensible. Perdió el conjunto español por 73-76 y, salvo sorpresa, será tercero del grupo D, con lo que, también en teoría se enfrentaría a Grecia o Rusia en octavos y a Estados Unidos en cuartos. Un castigo a su dejadez, a despreciar 18 puntos de renta alcanzados limando los errores ofrecidos por su mayor agresividad en defensa y en el rebote. Virtudes que aparcó en los últimos 14 minutos, en los que recibió 33 y anotó ¡12! No hubo excusas entre los protagonistas, pero… ¿qué pasó? “No lo sé. Llevábamos el partido genial y nos hemos relajado”, dijo, cariacontecido, Navarro en La Sexta. “Es inexplicable”, cerró La Bomba, incapaz de justificar nada. La derrota es una advertencia para una selección que no debería tener problemas para ganar los dos partidos restantes a Líbano y Canadá, que sólo cedió 68-63 ante Francia.

Cuando mejor lo tenía España no supo cómo continuar el guión de una victoria anticipada ante un rival al que había desmontado dos veces en la preparación. Fallaron todas las piezas, desde Scariolo, empeñado en dar minutos a los reservas juntos en un mismo quinteto y siguiendo con los jugadores, como Ricky y Rudy, tan importantes para que España se alejase en el marcador como para que cediese con un par de pérdidas seguidas que Maciulis aprovechó para machacar sin oposición. A la remontada se añadieron Kleiza y Pocius, puro torbellino, inalcanzable para la defensa española en el último período, para empatar a 66 a 5m 23s. Navarro y Marc Gasol capearon el temporal, pero el hermano de Pau falló dos tiros libres y España siempre iría a remolque y cometió las cuatro personales que le restaban para que el rival fuese al bonus. Navarro dejó la diferencia en uno en contra, pero pasaron seis segundos –una eternidad en el baloncesto, como en el atletismo o la natación– para que parase con falta el ataque lituano. Kleiza no falló y Raül López ni tan siquiera pudo intentar el triple que forzase la prórroga. Prefirió asistir, pero su asistencia fue neutralizada por un defensor.

La debilidad en el rebote

El final desmereció un inicio completo y convincente de España, por mucho que en los primeros compases tuviese más ganas de lanzar rápido que otra cosa. Un vicio que compensó con una puesta en escena en su cancha encomiable, con Rudy dando ejemplo de cómo se coge un rebote, el peor dato de la selección en este Mundial. El problema es que el jugador de Portland recogió sólo cuatro menos que entre todos los jugadores interiores juntos (38 Lituania y 29 España). Y ésa era la exigencia principal que había pedido ante los medios Scariolo, que encontró a faltar lo mismo que en el desastroso debut ante Francia: tranquilidad y paciencia. Habló de “ansiedad” y “bajón de confianza”.

De la mano de Navarro y Rudy, y los triples de Garbajosa (acabó con 3/5 para un 8/11 en el Mundial), la selección española marcó distancias, hasta superar por más del doble de puntos a Lituania tras dos buenas jugadas de Mumbrú (26-11 a los 11m 06s). Ahí llegó el primer aviso, pues el conjunto de Kemzura se sobrepuso a base de rebotes ofensivos y la habilidad de Kleiza, muy bien marcado hasta entonces por Garbajosa y que no tuvo problemas para deshacer la defensa 2-3. Al descanso se llegó con un gran más uno de Ricky (43-35) y con la sensación de que lo peor para España ya había pasado. 

El tercer cuarto empezó como el primero, con otro tapón de Marc Gasol, cuyo ascendente en este equipo es cada más importante. Aparece en todos los sitios. Como impagable es la asociación entre Rudy y Ricky, que siempre que pueden se permiten rememorar sus años en Badalona con la jugada más estética por excelencia: coger la asistencia en el aire y machacar la pelota. Confundido por su futuro profesional, Rudy ha dado por fin carpetazo a esas dudas y volvió a ser él mismo, especialmente en ese período: un alley hop, un coast to coast… Garbajosa, puntual con su idilio desde la línea de tres, impulsó a España, que llegó a los citados 18 puntos de margen (61-43). Con más suplentes que titulares en pista, España cedió en el último minuto del tercer período y empezó a atascarse y a dejarse llevar. Con y sin el quinteto inicial, de los que ninguno bajó de los 28. Una cifra que indica que Scariolo no confía en exceso en su equipo B. Lo mejor para España es que su margen de mejora es grandísimo. Recordó al partido contra Gran Bretaña en el Eurobásket, aunque entonces sí que supo cómo salvar los muebles.      


España (22+21+21+9) 73: Rudy (13), Ricky Rubio (3), Navarro (18), Garbajosa (11) y Gasol (18) -equipo inicial-, Reyes, Raúl (3), Vázquez (0), Llull (3), Mumbrú (4) y San Emeterio. Lituania (11+24+18+23) 76: Kalnietis (12), Gecevicius (2), Jasaitis (5), Kleiza (17) y Javtokas (4) –quinteto inicial–, Seibutis, Maciulis (13), Pocius (13), Delininkaitis (4), Klimavicius, Jankunas (3) y Andriuskevicius (3).

lunes, 30 de agosto de 2010

España no disipa las dudas en su primer triunfo en el Mundial contra Nueva Zelanda

Ricky recupera un balón ante Tais -EFE.

En los pasillos de los vestuarios y las zonas mixtas circulan algunas de las interpretaciones posibles de un partido. Discuten los periodistas, responden los entrenadores y valoran los protagonistas, los jugadores. Juan Carlos Navarro clavó como ninguno cómo se desarrolló el primer triunfo de España en el Mundial de Turquía. Una victoria por 101-84 que se daba por hecha, pero que no disipó las dudas del partido inaugural, muy mal perdido contra Francia. “Debemos jugar con más desparpajo y alegría”, anunció Navarro, el capitán del combinado español. Resultó una declaración amable, eufemística, de cuanto se encontró a faltar en el grupo, vulnerable por una defensa débil (48-42 al descanso), el discreto número de rebotes (sólo 29, tres menos que el rival). Lo mejor fue que España jugó bien en transiciones rápidas y recuperó –como era de prever– su gran repertorio en ataque (73'5% en tiros de dos y 50% en triples), con los dos referentes actuales como protagonistas: Marc Gasol y La Bomba, con 22 y 18 puntos, respectivamente. 

Por momentos el encuentro funcionó como una auténtica montaña rusa, con múltiples vaivenes, subidas y bajas. El partido se convirtió más en exhibición que en una cita enmarcada en algo tan trascendental como un campeonato del mundo. Aunque esta vez, al menos, España sí comenzó como un ciclón, poniendo distancias de por medio con dos triples de Navarro y uno de Garbajosa y un alee hop entre Ricky y Rudy (21-8 a los 4m 45s). Nueva Zelanda estaba tan confundida y frustrada como su imberbe pívot Pledger, que ya seguía el partido sentado en el banquillo con tres faltas. Pero la selección oceánica se fue animando con su mejor jugador, Penney, quien en el primer partido logró 37 puntos ante Lituania se quedó en 21 ante España, once de los cuales en el primer cuarto. Penney es un habilidoso anotador, mientras que Abercrombie (19) es más una torre con vocación de atleta, un martirio para los interiores españoles. El más veterano en ese papel, Jorge Garbajosa, fue el encargado de reanimar a España con un buen inicio de tercer cuarto y con la inestimable colaboración de Navarro desde la línea de tres. Garbajosa anotó los cuatro triples que intentó, mientras que La Bomba presentó un balance de 4/7. Entre ambos, la dirección de Ricky y Raül López y la ambición de Marc Gasol sentenciaron el partido al final del tercer período (78-62).

El triunfo ya no peligró, pero a los mates de Rudy (12 puntos) o Fran Vázquez se le sucedieron nuevos errores en defensa, como el costa a costa que se marcó Abercombrie. Un fallo más comprensible que en el que había dejado a Scariolo incrédulo y tapándose la cara. Reyes impidió que la pelota saliese de banda y lo que hizo fue asistir a un rival para que anotase sin dificultades. “A veces es más importante ganar y no dar espectáculo”, resolvió Ricky. Un tópico al fin y al cabo, pero una verdad universal. El martes Lituania será el rival de la selección.

España (28+20+29+24) 101: Rudy (12), Ricky Rubio (8), Navarro (18), Garbajosa (14) y Gasol (22) –quinteto inicial–, Reyes (10), Raúl (7), Claver (1), Vázquez (5), Llull, Mumbrú y San Emeterio (4). Nueva Zelanda (19+25+19+21) 84: Penny (21), Vukona (6), Jones (15), Kench y Pledger (4) –quinteto inicial–, Tait (5), Fitchett (3), Abercrombie (19), Cameron (3), Anthony (1), Frank (7) y Bradshaw.

domingo, 29 de agosto de 2010

Pedrosa se reinventa en Indianápolis el día más discreto de Lorenzo

Pedrosa levanta el trofeo de ganador en Indianápolis -EFE.
 
Si no tenía suficiente con mantener la estabilidad de su Honda, gestionar las curvas y sortear a adversarios bajo un horno de 56º en el asfalto y 35º en el ambiente a Dani Pedrosa (Castellar del Vallès, 1985) le surgió otro obstáculo, una tortura inesperada: le falló el sistema de hidratación. En otras palabras: no podía beber agua porque no funcionaba el tubo. “No podía beber y piensa que con el calor, el mono…”, enumeró el piloto, antes de hablar de lo satisfecho que estaba con la velocidad de su moto y, cómo no, por haber alcanzado por primera vez los tres triunfos en una misma temporada en MotoGP. Una victoria en el el GP de Indianápolis que le permite recortar nueve puntos sobre Jorge Lorenzo, tercero en su peor clasificación del curso. Lo que indica que la trayectoria de Giorgio es para enmarcar y es casi irrepetible, como la de España, que sumó su tercer triplete consecutivo y el octavo de la historia después de las victorias de Nico Perol (125cc) y Toni Elias (Moto2). En la máxima categoría los otros tres españoles, Álvaro Bautista, Aleix Espargaró y Héctor Barberá ocuparon, por ese orden, los puestos del octavo al décimo. El segundo cajón del podio lo ocupó Ben Spies, el próximo compañero de Lorenzo en Yamaha. El actual, Valentino Rossi, concluyó cuarto. 

No fue el habitual triunfo de Pedrosa, pues no se sostuvo en una salida prodigiosa y llena de malabarismos, sino de picapedrero en el primer tramo de la carrera y de constancia, regularidad y esfuerzo en el resto, desde que en la undécima vuelta adelantase a Spies en la recta, justo antes de encarar un giro, segundos antes de que Lorenzo superase a Dovizioso por fin por el interior y de que a Colin Edwards rompiese el motor. Pedrosa sólo recuperó una posición en la salida, superó en el segundo giro a Hayden y no pudo hacerlo lo propios con Spies hasta el octavo. El límite en el Indianápolis Motor Speedway de Casey Stoner, que perdió el control de su Ducati y con su abandono rompió una racha de cinco podios consecutivos. El duelo directo de Stoner con su compañero Nicky Hayden fue de lo mejor de la carrera, impagable.

“Ha sido una carrera muy dura” fue la muletilla de Pedrosa, que sumó su 34ª victoria, de las que tres corresponden a este año, donde también ha ganado en Sachsenring y Mugello, siempre con Lorenzo en segunda posición. El piloto de Yamaha tuvo un inicio horrible y bajó a la quinta plaza. Hayden y sobre todo Dovizioso se defendieron muy bien y a Giorgio le costó más de lo habitual adelantarles. Su intento de dar caza a Spies resultó en vano: su próximo colega de marca no se puso nervioso y conservó siempre una ventaja de casi tres segundos. Tampoco tenía nada que hacer Rossi, incapaz de alcanzar a Lorenzo. Los focos eran para Pedrosa, que puede presumir de tener una victoria en los dos circuitos de Estados Unidos, ya que el año pasado se impuso en Laguna Seca. En Indianápolis el piloto de Honda había sido octavo en 2008 y se había caído el curso pasado cuando rodaba líder. Pedrosa se quitó esa espina recibiendo el trofeo de ganador de manos del ex piloto de Fórmula 1 Juan Pablo Montoya en el centenario de un circuito que desde hace años cumple con una curiosa tradición. Un miembro de la familia propietaria hace la presentación: “Caballeros, arranquen sus motores”.    

Hamilton y Webber se escapan, Alonso pierde comba en el Mundial

Webber y Hamilton se mojan con champagne en el podio de Spa -EFE.

No necesitó ni una bola mágica ni echar las cartas del tarot Fernando Alonso para pronosticar que uno o varios de los cinco pilotos que compiten por el título no iban a puntuar en el circuito Spa-Francorchamps. El piloto de Ferrari se basaba en su experiencia en un trazado con matices tan extravagantes como la Eau Rouge y en lo que ocurre casi siempre en el GP de Bélgica: reina el caos. Y acertó, pues como habían advertido los servicios meteorológicos llovió, aunque fuese a la carta, puntualmente y en unas zonas sí y otras no. Lo suficiente para que enloqueciese la carrera en el circuito más largo del calendario y varios monoplazas se saliesen del trazado en la primera vuelta, casi en fila india. Ahí, tan pronto, empezó el calvario para Alonso, envestido por el Williams de Rubens Barrichello. Consiguió llegar a boxes y remontar hasta la octava posición, pero en la 38ª vuelta cometió un error de pilotaje y su Ferrari se quedó en medio de la pista, inservible. El bicampeón, que se equivocó en exigir que el equipo preparase los reglajes sólo para lluvia, no puntuó como otros dos aspirantes: Sebastian Vettel, castigado con drive through por impactar con el lateral del McLaren de Jenson Button, obligado a abandonar. Sucesos que relanzan la candidatura al Mundial de Lewis Hamilton, que festejó su 14ª victoria en Bélgica para recuperar el liderato, y de su rival más regular hasta el momento, Mark Webber, empeñado en demostrar que tiene galones y talento para ser el primer. El australiano, segundo en la prueba –tercero fue Robert Kubica–, también ocupa la segunda mejor posición en la clasificación, situado a sólo cuatro puntos. A 41 está ya Alonso.

“Todo cambia rápido”, sintetizó Hamilton para recordar que con el nuevo sistema de puntuación las clasificaciones son muy provisionales: “Ganar el Mundial es una lotería”. El británico estuvo a punto de chocarse con los muros de protección, pero se salvó por centímetros. Tampoco fue decisivo el error de cambio de neumáticos inicial. Lo solventó con un pilotaje prodigioso, siendo muy superior al resto de pilotos en cuanto el coche de seguridad, que apareció por primera vez tras el desenlace en el GP número 300 de Rubinho–. Webber, con problemas en el embrague en la vuelta de formación, perdió seis plazas en la salida, después de salir con la pole, con lo que cumplió una estadística contundente en Spa-Francorchamps: en 13 de las últimas 16 ocasiones no ganó la carrera quien partió el primero. Y con la de Webber en particular, ya que sólo ha ganado dos de las cinco carreras en las que partió con el mejor tiempo. El australiano se benefició del fallo de su compañero Vettel, que perdió el control de su Red Bull, golpeó a Button y fue castigado para acabar  15º. Webber también tuvo suerte con otro incidente, menor, eso sí, de Kubica, que se llevó por delante a un mecánico en su parada en boxes. Un error que le hizo perder la segunda posición en beneficio de Webber. Cuarto, lejos de uno y otro, rodó y finalizó Felipe Massa, que llevaba los reglajes preparados para seco. Lo contrario que Alonso. 


Otro rumor

Massa es uno de los implicados en un rumor del que se hizo eco TV3. Supuestamente Ferrari y Renault intercambiarían al brasileño por Kubica en 2011. Comentarios que no le habrán hecho ninguna gracia al brasileño, muy molesto con el equipo después de la pantomima de Alemania y que se sitúa sexto en la general, primero de los que no tienen opciones para ganar el Mundial a 32 puntos de Alonso. El asturiano no quiso comparecer ante los periodistas tras la carrera, un gesto lamentable para quienes informan de su trayectoria y para los propios aficionados. Alonso sólo habló en la rueda de prensa: "Independientemente del abandono hemos perdido dos puntos que tampoco servían para nada. Toda la carrera se decidió en la vuelta 1, donde perdimos todas las opciones". 


Más facilidades dio Jaime Alguersuari. “Es la carrera más loca de mi vida”, soltó contento a nuestra compañero de la televisión catalana Laia Ferrer por haber sido 10º, antes de ser sancionado con 20 segundos y acabar 13º por adelantar a Luizzi tras pisar el piano. El italiano se llevó el último punto y Pedro Martínez de la Rosa ascendió al 11º puesto. Un gran resultado tiendo en cuanto que empezó el último en un escenario mítico que vivió las primeras victorias de mitos como Fangio o Michael Schumacher, convertido ahora en su regreso en un polemista más que en una alternativa de poder. Schumi concluyó séptimo, pero otra vez por debajo de su compañero Nico Rosberg, sexto. Hamilton cumplió con otra tradición: desde 1985 la victoria se la han repartido campeones del mundo salvo en dos ocasiones. Junto con Webber el británico se escapan, mientras que el resto de favoritos se aleja. Todo puede cambiar mucho: quedan 150 puntos en juego. Pero no hay lugar para más errores de bulto.   

domingo, 22 de agosto de 2010

Navarro lidera a una España que acaricia la revancha de Pekín ante Estados Unidos

Navarro, autor de 20 puntos, controla la pelota ante Iguodala -EFE.

– ¿Qué sabe del Barça?       
– Nada.  
– ¿No conoce a ningún jugador? ¿Ni a Juan Carlos Navarro?     
– No. En el hotel veremos vídeos sobre ellos.      

Rodeado de grabadoras, micrófonos y cuadernos de notas, Maurice Cheeks reconocía sin complejos que no había oído a hablar de Navarro, que entonces todavía no había realizado su breve periplo por la NBA y con parada en Memphis. Cheeks descubrió quién era Navarro tres días después de aquellas declaraciones, el 5 de octubre de 2006, cuando La Bomba se fue a los 18 puntos en la victoria en el Palau Sant Jordi de los azulgrana ante los Philadelphia 76ers por 104-99. Cheeks vivió como técnico la primera derrota de un equipo estadounidense ante un equipo de la Liga ACB. España ya había empezado su mejor época ganando el Mundial de Japón y en 2008 estuvo a punto de dar la sorpresa en la final de los Juegos Olímpicos de Pekín, marcada por el cuestionable criterio arbitral y los pasos irónicos de Navarro. En la Caja Mágica de Madrid se presentó un Estados Unidos sin Wade, Bryant o LeBron, pero que tuvo que exprimir a su quinteto inicial para impedir que una España irregular y La Bomba (20 puntos) se tomaran la revancha de Pekín. Los visitantes ganaron por un ajustado 85-86, conquistando, por tanto, el triangular en el que también participó Lituania, perdedora en ambos encuentros. Durant (25) taponó el último tiro de Rudy. Antes, Ricky había fallado un triple ante un rival que se defendió en zona en el último ataque. 

Ahora la NBA ya conoce a los Navarro, Rudy, Marc Gasol o Ricky, que tiene pendiente su desembarco a Estados Unidos. Y el entrenador de la selección estadounidense, Krzyewski, ya analiza y valora el juego de los jugadores españoles, con el Mundial de Turquía en el punto de mira y Pau fuera de foco por necesario descanso. España busca su referente y por lo visto en los amistosos, el papel lo desempeñarán Marc (17 puntos ante Estados Unidos), un coloso cada vez más sólido y versátil –pocos esperaban su espectacular transformación cuando jugó en Japón por la lesión de Fran Vázquez– y Navarro, el más experimentado de los convocados para Turquía y el revulsivo en el último partido preparatorio antes del Mundial, en una actuación discontinua.

Demasiados regalos

Siempre surgió Navarro como desatascador de una selección desconcertada por momentos y a la que le costó 4m 26s anotar su primera canasta. La Bomba apareció con un triple (3-8), el octavo intento del grupo de Scariolo, muy nervioso y precipitado en el tramo inicial ante el recital de Rose (13 puntos) y Durant, ganador del máximo anotador de la NBA la pasada temporada con 30’1 puntos de media. “¡No podemos regalar tanto!”, se quejaba Scariolo, desesperado ante un saque de Calderón que acabó en una contra para recrearse.

Con Rudy poco activo y Garbajosa completamente desactivado en la primera parte, España ofrecía su peor imagen en mucho tiempo, a la altura de su desastroso amistoso en Lituania previo al Eurobásket de Polonia. Estados Unidos protestó una técnica a Krzyewski, apodado Coach K, que unido a una personal de Curry acercó a España (14-20 a los 7m 45s). Pero fue algo puntual, pues el combinado español fallaba lo infallable (16% de acierto en el primer cuarto, 28% en la primera parte) y llegó a perder por 14 puntos. Hasta que surgieron Marc y otro triple espléndido de Navarro, que anotaría cinco puntos más antes del descanso (33-45).

Se acerca la selección

España templó los nervios y afinó la puntería tras su paso por los vestuarios y se reconoció por fin repitiendo su quinteto inicial en el tercer cuarto por primera vez en los encuentros de preparación, con Calderón como director. El base de los Raptors se retiró tocándose el muslo, lleno de dolor. Sería con Ricky como instructor cuando el equipo se expresó como mejor sabe. En un duelo delicioso con Rose, Ricky le respondió a una canasta con un robo que permitió a Reyes finalizar el contraataque. A cinco puntos (45-50 a los 22m 40s) y a cuatro tras una bomba de Navarro (a los 24m 51s, 53-57), que se entendió muy bien con Vázquez. Pero de nuevo se despistó con un parcial de 0-8 entre el último medio minuto del último cuarto y el inicio del cuarto final y con Durant como agitador (58-71 a 9m 54s). Pero España se sostuvo con un dos más uno de Llull y el trabajo de sus pívots.     

Cómo no tenía que ser Navarro quien empatase el partido a 80 a 2m 37s. Y después intentó una bomba más que enrevesada, que no entró. El partido continuó como un thriller donde cualquier error podía ser definitivo. Ricky habilitó a Marc para que machase y diese a España su primera ventaja del partido (82-80, a 1m 54s). Situación que entre el incombustible Durant y Rose, en una acción de All Star, solventaron el 82-84 a 32’9. Otra vez apareció Navarro con una canasta más tiro adicional, 85-84. Pero Rose no fallaría desde la línea de personal a 16’9 segundos. España no supo cómo atacar la zona en la última jugada y acarició su revancha de Pekín. En el Mundial, ya cosas serias, podrá tener otra oportunidad. La mejor.  

España (16+17+25+27) 85: Rudy (5), Navarro (20), Calderón (0), Marc Gasol (17) y Garbajosa (4) -quinteto inicial- San Emeterio, Vázquez (8), Mumbrú (3), Claver (1) y Llull (4). Estados Unidos (23+22+24+17) 86: Billups (10), Igoudala (4), Durant (25), Rose (13) y Odom (12) -quinteto inicial-, Gay (4), Gordon, Westbrook (8), Chandler (3) y Curry (7). Árbitros: Arteaga, Groble y Bultó.         
     

Federer vuelve a ganar en Cincinnati ante un Fish ejemplar

Federer levantar el trofeo de Cincinatti, una especie de jarrón multicolor -EFE.

En plena vorágine del estrés que conlleva una boda y los últimos –y dicen, interminables–  detalles por concretar, Mardy Fish (Edina, Minnesota, EE UU, 1981) se disculpó ante su futura mujer. Tenía una razón de peso para desentenderse del marrón por unos días: a última hora, y por la lesión de Bob Bryan, le convocaban para la Copa Davis contra España. Su prometida no puso trabas y Fish preparó la maleta y cogió el primer avión que encontró para Madrid. Casi dos años después la Sra. Fish, Stacey Gardner, abogada, modelo y periodista, sufría en la grada, pues Fish era finalista del Máster 1000 de Cincinnati, al que había acudido como invitado. Para su compatriota Andy Roddick, al que venció en semifinales, Fish es un aspirante serio al Abierto de Estados Unidos, por sus últimos triunfos en Newport y Atlanta y sobre todo por el repertorio ofrecido en Cincinnati, donde eliminó, entre otros, a Fernando Verdasco y Andy Murray, y sólo cedió ante Roger Federer, vencedor de una final muy igualada (6-7, 7-6 y 6-4) de dos horas y 40 minutos de duración. El suizo, que levantaba un trofeo desde el Abierto de Australia, sólo pudo romper el servicio de su rival en el noveno juego de la última manga. El número dos del mundo celebró su 17º Máster 1000 (18 tiene Rafa Nadal) e igualó la marca de cuatro victorias de Mats Wilander en Cincinnati, donde defendía título. Es el 63º título para Federer en su 90ª final.
  
Fish se defendió al máximo a Federer, al que no cuestionó el saque –sólo tuvo una oportunidad de rotura–, pero se mostró muy seguro en su servicio, sobre todo en los momentos más comprometidos. Los del primer set, cuando el estadounidense salvó las cuatro pelotas de rotura de las que dispuso el suizo. Dos de ellas con saques directos, en el noveno y undécimo juego. Así, la manga se resolvió por 5-7 en el tie break y a favor de Fish. Resultó un ejercicio irregular para ambos: empate a 54% en primer servicio, 19 errores no forzados para el suizo por 21 del estadounidense.

Tie break sin color

Enfadado Federer reaccionó dejando a Fish en blanco en el primer juego de la segunda manga y con dos aces. Pero el estadounidense, que disputaba su tercera final de Máster 1000 después de perder también en Cincinnati en 2003 e Indian Wells en 2008, no bajó su rendimiento y, de nuevo, se llegó, al tie break, en el que Federer sólo cedió un punto.    

Fish hace honor a su apellido, que significa pescado en inglés. Poblada de barba de pocas horas, su cara parece la de un capitán de barco al que sólo le falta un tatuaje en un brazo para deshacer las dudas. Ataviado además por una cinta azul marino para el pelota, gruesa y generosa como las de antes, Fish se vació para, al menos, forzar un último tie break. Una solución que le ha dado bien en el torneo, donde ganó seis de los ocho que jugó. Pero Federer aprovechó por fin su oportunidad de rotura y no cedió en su servicio. El suizo volvió a ganar en Cincinnati, el Máster 1000 donde se ha impuesto más veces. El segundo, con tres victorias, es Indian Wells, donde ha perdido su único partido ante Fish. Fue en semifinales de 2008, con el estadounidense pensando también en su boda.  

sábado, 21 de agosto de 2010

El Barça continúa como acabó, maravillando

Rosell tiene un gesto cariñoso con Messi -EFE.

El Camp Nou volvió a ver fútbol con el mismo aroma del curso anterior, disfrutó de nuevo con un triunfo coral y solidario. Pura pirotecnia llena de luces y color, otra obra con sello propio y otro 4-0. Si en mayo la grada festejó ante el Valladolid la Liga de los 99 puntos después de un ejercicio muy exigente ante el Madrid, esta vez empezó levantando la Supercopa, a pesar del gran reto que se había planteado con el partido de ida después de ese 3-1 con una alienación repleta de jugadores del filial. Sólo cinco repitieron en el once, en el que también figuraron cinco de los ocho campeones del mundo y Messi fue, de nuevo, el gran finalizador. A los azulgrana les bastó la primera parte, dos goles de su 10 y uno en propia de Konko, para desarbolar al Sevilla, sin capacidad de respuesta, aún paralizado por el descalabro en Braga. Resultó un debut perfecto para Rosell como presidente y como Villa como jugador. Anclado en la izquierda y muy activo, el asturiano puso la primera piedra al último gol de Messi, a pase de Iniesta. Una triangulación con la que quedó redondeada la remontada de la novena Supercopa azulgrana. Una más que el Madrid.

El Barça evitó los rodeos y fue al grano en cuanto pitó Fernando Teixeira. Al grano, pero sin prisas, sabiendo cuál es su proceder. “Sabemos lo que sabemos y lo hacemos con tranquilidad”, resolvió Messi, que salió corriendo en cuanto le recordaron las críticas de su compañero en Argentina Palermo: “Yo hablo de fútbol, hablo en el campo”. Y lo hace muy bien para suerte del Barça, casi perfecto en el Camp Nou. Los azulgrana sólo se permitieron un par de errores, un par de contras bien empezadas y mal acabadas por Capel y Luis Fabiano. “No les hemos dejado ni un minuto de argumentos para hacer nada”, dijo, satisfecho, Villa, ovacionado cuando salió en el minuto 56 por Pedro. El canario abrió la lata con un centro que desvió Konko a su propia portería. Una acción afortunada que estuvo a punto de repetir Maxwell –“ataca bien y defiende mejor”, le elogió Guardiola– con Fernando Navarro como involuntario aliado. El Sevilla era un títere sin más recursos que la voluntad de Negredo, titular porque Antonio Álvarez reservó a Kanouté. El técnico visitante fue franco –“el Barça está a otro nivel”– y optimista con el objetivo ineludible de su club ante el Sporting de Braga: “Remontaremos”.   

Eto'o, artífice de la Supercopa de Italia

Una remontada era lo que necesitaba el Barça, que ya tenía el 2-0 mínimo que necesitaba a los 25 minutos, fruto de la conjura entre una asociación fantástica. Xavi le dio un pase en profundidad a Messi medido para que éste, impasible, superase a Palop, que empezó a ver que ganar el séptimo título de la era Del Nido como presidente iba a ser una odisea. El tanto no satisfizo a los azulgrana, que perseveraron en su sacrificio defensivo y utilizando los toques de escuadra y cartabón como si el gol fuese un proyecto arquitectónico. Un proyecto (3-0 al descanso, con otro gol de Messi en una jugada con Alves) en el que no apareció Ibrahimovic, cuestionado y del que no paran de publicarse posibles destinos. El último el Milán, donde sería vecino de Eto’o, artífice del triunfo en la Supercopa de Italia del marcando dos goles en la victoria del conjunto de InterBenítez ante la Roma (3-1).

Bojan fue el encargado de ocupar el vacío de Ibrahimovic e Iniesta, mimado por los médicos por sus problemas físicos, saldría en la segunda parte, junto cuando lo hizo Villa. En los cambios puso también toda su fe Álvarez. Le hacían funcionado de maravilla en el Pizjuán e intentó que sucediese lo mismo en el Camp Nou haciendo los tres de golpe, al más común de un amistoso que de un partido oficial: Romaric, más desorientado incluso que en el Pizjuán, dejó su sitio a Cigarini, mientras que Perotti y Luis Fabiano entraron por Alfaro y Capel. Fue un cambio de cromos intrascendente y sólo sirvió para ampliar la ficha técnico de un partido que reunió a 67.414 y en el que el Barça empezó la temporada como empezó el curso anterior. “No podía haber soñado un debut mejor”, valoró Villa, que ya tiene su primer título con su nuevo club, como Adriano. Es el octavo para Guardiola. Messi alcanzó los 130 goles en partido oficial con el Barça, tantos como Rivaldo y Eto'o. 



viernes, 20 de agosto de 2010

Rossi quiere repetir la hazaña de Welkom en Ducati

Rossi, sentado junto a su Yamaha tras su famosa victoria en Welkom.

No se sentía valorado ni tampoco estaba cómodo en Honda. Necesitaba un reto lo suficientemente osado y “lo más loco y difícil posible” para continuar con su carrera. Por eso Valentino Rossi (Urbino, 1979) decidió embarcarse en el proyecto que le ofrecía Yamaha. Era el verano de 2003 e Il Dottore, camino de su quinto título mundial y de vacaciones en Ibiza, apostaba por empezar de cero con una moto a años luz de las mejores y después de desestimar una oferta menos arriesgada, la de Ducati. El anuncio de la decisión de Rossi hizo que todos aquellos que decían que ganaba porque pilotaba la mejor moto se frotaran las manos, las que se llevaron a la cabeza meses después cuando Il Dottore se estrenó en el Mundial con una histórica victoria en Welkom (Sudáfrica). Un triunfo resuelto tras una fabulosa batalla con Max Biaggi, su ídolo, a dos décimas: “El público se habrá divertido. Hemos logrado un éxito que nadie se esperaba”. Rossi había cambiado la historia y sobre todo había demostrado que el piloto era más importante que la máquina. La relación con Yamaha se formalizó verbalmente en una reunión clandestina en la Clínica Móvil de Brno. Siete años después y tras cuatro mundiales con la marca, la República Checa también fue el escenario de otro momento decisivo para Il Dottore. En un cruce de comunicados del piloto, Yamaha y Ducati se confirmó un secreto a voces: Rossi correrá las dos próximas temporadas en la firma  italiana, donde será el líder tras la marcha de Casey Stoner a Honda. “Ya no soy fundamental en Yamaha”, dijo cortés y mordiéndose la lengua,  pensando en Jorge Lorenzo, el único compañero que ha sido rival real, un enorme oponente en 2009 y líder sólido este curso, el único en el que el italiano se ha perdido carreras por lesión.  

¿Se equivoca Yamaha dejando escapar a Rossi? Para empezar, el nonacampeón del mundo forzó la situación poniéndoles en un dilema: Jorge o él, pero nunca los dos. En 2007 Rossi ya había intentado vetar al balear como consiguió tiempo antes con Stoner. Il Dottore prefiere un compañero inofensivo y servicial como lo fue Colin Edwards y no soportaba que Lorenzo le cuestionase su jerarquía en la pista y ante los medios de comunicación. Puso un muro en el box de Yamaha para que el equipo de Lorenzo no se beneficiase de sus mejoras, exigió utilizar Bridgestone –el balear siguió con Michelin en su primera temporada, la última con dos marcas de gomas– e intentó desestabilizar a su compañero como había logrado con Sete Gibernau o Biaggi. Y, pues, ¿se equivoca Yamaha? La decisión responde a una cuestión de números y de previsión. Manteniendo a Lorenzo se ahorrará más dinero (Rossi cobra 14 millones por temporada y Lorenzo, de momento, cuatro) y se asegurará, teóricamente, más años en óptimo rendimiento, pues Giorgio tiene 23 y Rossi, 31. Según publica La Gazzetta dello Sport, Lorenzo podría ver aumentado las cifras de su contrato hasta los diez millones anuales si renueva.

Rossi se siente como un amante despechado, en cierta forma traicionado y maltratado por el equipo que él –y su grupo de trabajo– llevó a lo más alto. Aunque como buen estratega  -lo ha sido siempre- utiliza un discurso amable y calculado porque quiere que Yamaha le permita probar la Desmosedici en noviembre en Valencia, coincidiendo con el final de la temporada. Il Dottore también pretende probar unas piezas de la Yamaha del año que viene, algo que, de momento, se le ha negado.

“Lorenzo se está mereciendo el título a lo grande”, ha llegado a reconocer Rossi, frustrado de haberse caído en Mugello, a escasos kilómetros de su casa, desde donde vio la carrera y cómo su compañero le dedicaba la segunda plaza poniéndose una camiseta con el 46 en su honor. Un gesto que Il Dottore se tomó más a pitorreo que a modo de tributo. No son amigos. Siempre vio a Giorgio como alguien dispuesto a ocupar su puesto, mientras que  Lorenzo siempre vio a Rossi como un referente al que acabar superando, aunque si sigue en Yamaha tratará mejor a su nuevo compañero, probablemente el novato Ben Spies. Ya ha dicho que  eliminará el muro en el box.

De su puño y letra y con tachones. Así se expresó Rossi por primera vez sobre su futuro y así acababa su escrito: “Desafortunadamente, incluso las historias de amor más bellas llegan a su fin, pero dejan un montón de recuerdos maravillosos, como cuando mi M1 y yo nos besamos por primera vez en la hierba de Welkom. Me miró fijamente a los ojos y me dijo ‘¡Te amo!’”. Rossi sueña con otra imagen así, con demostrar que puede mejorar tanto la Ducati –sin victorias este año– como para estrenarse con otra memorable victoria. “Quizás sea más fácil en 2012, cuando todos empecemos de cero con las motos de 1000cc, aunque, para ser honrados, aún tengo que probar la Ducati”. Recordar que el hombre es más importante que la máquina es de nuevo su reto. Aunque el principal, por cuestiones de orgullo, amor propio y rol de mito, es que continúa siendo el mejor, a pesar de la eclosión de Lorenzo.   

miércoles, 18 de agosto de 2010

Cristiano Ronaldo, el profesional extremo engullido por la imagen

Cristiano Ronaldo el día de su debut con el Madrid, en Irlanda -AFP.

El culto al marketing y la búsqueda incansable de nuevos patrocinadores han convertido al jugador de fútbol en un pluriempleado que debe ser rentable dentro del terreno de juego y, cada vez más, fuera de él. El fútbol se pervirtió en cuanto personalizó las camisetas y el seguidor empezó a poder llevar orgulloso el 4 o el 9 en su espalda y con todas sus letras: Guardiola o Zamorano. En las giras veraniegas por Asia o Estados Unidos se exige la aparición de tal o tal otro jugador por decreto y contrato, como ocurrió con Messi en Seúl. Es cierto que triunfan el juego colectivo y el mimo por la pelota  de la selección española y del Barça, pero los primeros planos se centran más en la reacción, el gesto, la protesta o incluso el tic del jugador. “Los seguimientos potencian al individuo”, reflexiona Jorge Valdano, director ejecutivo del Real Madrid, y un partido se convierte, a la mínima oportunidad que concede el juego, en un carrusel de planos con los el enfocado se expone, además de a ser evaluado como profesional, a ser analizado como persona. Como si la imagen pública o lo que llega al receptor tuviese algo que ver lo real, por mucho que los asesores de imagen se esmeren en dar consejos a sus clientes para que refuercen virtudes y oculten defectos, para que tengan más seguridad o que al menos la transmitan o empaticen más con el receptor. Valores básicos en el político –un porcentaje de votos demasiado elevado sale de la afinidad personal y no del programa del partido– y cada vez más en el deportista. En la actualidad no hay futbolista más enfocado, analizado, idolatrado y criticado que Cristiano Ronaldo (Funchal, Madeira, 1985).

“Cristiano es un modelo social y publicitario. Un prisma mediático mundial”, retoma Valdano. Algunos ven al nuevo 7 del Madrid tras la marcha de Raúl al Schalke 04 como un líder inconformista que se desespera cuando no le saben bien las cosas a él y al equipo. Así interpretan unos su cara de desesperación tras fallar una jugada o recibir una patada como un gesto de ganador, mientras el resto lo ve como un deje de mal perdedor o niño malcriado. El propio Cristiano se defiende asegurando que en un terreno de juego nunca está enfadado, sino que se divierte y que se siente un niño para poder renovarse y mejorar continuamente. Ahí se descubre uno de los valores del futbolista: su profesionalidad extrema. Balón y Pelota de Oro en 2008, CR7 hace trabajo extra: es el primero en llegar y el último en irse.

En su etapa en Manchester tenía aburridos a los utilleros del equipo porque no quería irse a casa, intentando mejorar las faltas, tan pulcro con los detalles de su oficio como preocupado por la estética. De ahí –es innegable– que parezca recrearse cuando le enfocan las cámaras. Se gusta tanto como juega sin miedo. Asegura que para él regatear no es menospreciar al adversario, sino desafiarle. Le atrae el reto y ganar. No soporta perder ni al billar. “Siempre te pide la revancha”, concede su compañero Pepe en el Madrid. Con el tiempo, y gracias especialmente a Alex Ferguson, Cristiano aprendió a aparcar su individualismo y a madurar, pues su amor propio mal entendido le perdía demasiado. Nada más llegar a la escuela del Sporting de Lisboa amenazó a una profesora con una silla porque los compañeros se reía de su acento. Sólo alguien con carácter y seguro de sí mismo aguantaría los improperios que le soltaron en Inglaterra después de que participase en la expulsión de Rooney en el Mundial de Alemania y marcase el penalti decisivo de la eliminación. Pasó a ser enemigo público, pero acabó completando su mejor temporada hasta entonces.  
Las apariciones de Cristiano en los tabloides británicos en su periplo en Manchester distorsionaron la imagen del jugador. Ahora en Madrid es menos perseguido por la prensa rosa, pero se le saca punta a su amistad con Paris Hilton o a sus extravagancias, como aparecer un día con las uñas de los pies pintadas. Cristiano y todo lo que lleva detrás –su represente Jorge Mendes al frente– no puede huir del personaje que se le ha creado. La cámara se recrea en su figura culpida en el gimnasio y no se repara –o no lo suficiente– en su profesionalidad. Cristiano se toma su oficio con más seriedad que la mayoría de sus compañeros de gremio y nunca programa dos actos en un día fuera del fútbol, su prioridad, sólo por debajo de familia, pareja y amigos íntimos. De CR7 se muestra más que se escribe.

Su primera biografía en castellano es Cristiano Ronaldo. Sueños cumplidos (Enrique Ortego, Editorial Everest, 192 pág.). Un relato autorizado y, como tal, despende un aroma educado, comprensivo y aseado hacia el protagonista. El libro se pierde en algunos detalles excesivos –como explicar cómo se viste el jugador antes de su presentación multitudinaria en el Bernabéu–, descubre detalles simpáticos –como cuándo firmó sus primeros autógrafos como madridista– y zanja en dos medias páginas la segunda y la tercera temporada del jugador en el Manchester, en la que sólo ganó la Copa de la Liga. Tampoco se entiende por qué Forlán o Piqué, que hablan de su experiencia con Cristiano en Inglaterra, no aparezcan como jugadores del Atlético y del Barça, respectivamente, sino como ex compañeros.  

Cristiano Ronaldo. Sueños cumplidos se adentra en anécdotas y experiencias del jugador que le separan de la imagen que se refleja de él. Se acerca a su lado más humano con un estilo ágil, amplias descripciones y frases cortas, directas. Publicado en papel de fotografía, el libro es también fiel a la imagen, pues hay más fotografías (200) que páginas. Con lo que queda bien claro que Cristiano es un profesional extremo engullido por la imagen. Y eso, difícilmente, cambie nunca. 

domingo, 15 de agosto de 2010

Lorenzo sigue sumando récords tras vencer en Brno el día que se confirma el fichaje de Rossi por Ducati

Lorenzo festeja su claro triunfo en la República Checa -EFE.

Hace tiempo que Jorge Lorenzo (Palma de Mallorca, 1987) se ha olvidado de las rabietas dentro y fuera de la pista, que sabe gestionar su impulsividad y sacarla según lo requieran las situaciones, para elegir los momentos adecuados para defenderse, atacar o no arriesgar. Ya no necesita remontadas mayúsculas porque ha logrado que su peor defecto, la salida, sea ahora una de sus diferentes virtudes. En Brno, Giorgio partió tercero, defendió la plaza ante Casey Stoner y se puso primero en la tercera curva de la primera vuelta. Y ahí se quedó hasta el final, por mucho que hasta el ecuador del GP de la República Checa tuviese siempre a Dani Pedrosa en el cogote, rodando siempre a décimas de segundo. “Los números son muy altos, pero lo interesante, lo verdaderamente importante, es ser campeón del mundo”, reflexionó Lorenzo para TVE cuando le preguntaron qué siente acumulando tanto récord. En Brno el balear, que ya tiene 77 puntos de ventaja en el liderato sobre Pedrosa –también segundo en la prueba; Stoner completó el podio–, sumó su séptima victoria del curso, superando el récord de triunfos en una temporada de un piloto español en la máxima categoría. Los seis de Àlex Crivillé, con el que Lorenzo igualó a podios (66) y al que aspira a superar el triunfos en la cilindrada reina (15). Pero por encima de todos, la marca más sólida del balear es su regularidad, pues ya es el tercer piloto de la historia, junto con Mick Doohan y Giacomo Agostini, en completar las primeras diez carreras de un Mundial sin bajar de la segunda posición. Ni Valentino Rossi lo ha logrado. Il Dottore llegó casi 18 segundos de Lorenzo e incapaz de alcanzar a la satélite de Ben Spies. El día que se confirmó que al término de la temporada abandonará Yamaha y aterrizará en Ducati Rossi sólo acabó quinto.

“Ahora hay que ser prudentes. Las tonterías que tengamos que decir las diremos cuando consigamos el objetivo”, había reflexionado Lorenzo, antes incluso de la caída en la calificación que su hizo “trabajase toda la noche”. Por suerte para el balear el motor de su moto no sufrió daños y sus dudas –“y poca confianza”– con su neumático delantero se disiparon con un inicio demoledor, poniéndose primero en la tercera curva, donde el año pasado se había caído persiguiendo a Rossi. Lorenzo quiso celebrar su cuarto triunfo en Brno jugando al golf, aunque necesitase un doble bogey. Lo suyo no es el deporte de Woods o Mickelson.

Stoner espera una “solución milagrosa”

Pedrosa tuvo que claudicar en el ecuador de la prueba, cuando, según reconoció, ya no podía salir rápido de las curvas y la Honda le derrapaba por detrás. El catalán, eso sí, no tuvo que forzar para conservar la segunda plaza ante Stoner, “decepcionado” porque no esperaba estar tan lejos del líder a estas alturas (le separan 116 puntos de Lorenzo): “Esperamos una solución milagrosa”. Frustrante fue para carrera para Rossi la jornada que se dio a conocer su adiós de Yamaha y su nuevo compromiso con Ducati: "Es un gran desafío empezar de cero y supone una especial motivación". Il Dottore perdía siete segundos con Lorenzo en la sexta vuelta, 13 en la 13ª y acabó a 17’930 y con pocas ganas de bromear -"estoy un poco triste, pero mañana tendremos la oportunidad de hacer pruebas y ver qué es lo que fue mal"-. Gafado, mirado por un tuerto, Álvaro Bautista se cayó otra vez en la penúltima vuelta, mientras que Héctor Barberá y Aleix Espargaró finalizaron octavo y 12º, respectivamente en otra jornada memorable para el motociclismo español. Llegó el cuarto triplete del curso, pues al triunfo de Lorenzo se sumaron los de Toni Elias en Moto2 y Nico Perol en 125cc.   


Los recambios del Sevilla exigen al Barça remontar en el Camp Nou

 Kanouté celebra con la afición uno de sus dos goles -EFE.

Entiende y defiende Rafa Benítez, técnico del Inter de Milán, que el fútbol es un juego de piezas y movimientos tan sutil y a la vez tan exigente como el ajedrez. Los jugadores juegan, pero quien debe adaptarse a las circunstancias es el entrenador. Siguiendo esta premisa Antonio Álvarez, técnico del Sevilla, resultó el gran triunfador del primer partido oficial del curso, la ida de la Supercopa de España. Lo atestiguan sus tres recambios: Cigarini puso el pase del empate y Kanouté hizo los dos goles restantes, el segundo tras asistencia de Negredo (3-1). El Sevilla remontó el tanto inicial de Ibrahimovic y se transformó por completo en la segunda parte, en la que se olvidó de ser un grupo inocente, sin gas ni pegada, para funcionar como una máquina perfecta para generar ocasiones ante un conjunto azulgrana muy joven, sin los ocho campeones del mundo, pero con Messi en la segunda parte, aunque sólo apareció en el último tramo y sin puntería. El resultado iguala la peor derrota de Guardiola, que alineó a cuatro jugadores del filial de incial (el máximo permitido. También perdió 3-1 en Milán. En aquella ocasión el Barça, en un Camp Nou concienciado y convencido de la remontada por carteles y anuncios publicitarios, no pudo concretar la remontada y clasificarse para la final de la Champions del Madrid. En las mismas se encuentra ahora, aunque el título no tenga nada que ver.   

Si por algo destaca Kanouté es por ser un jugador de pocos toques y juego directo. Funciona como un velocista que no se complica. Así, con dos zarpazos, uno preciso con la pierna y un cabezazo a centro de Navas –el único campeón con España presente en el partido– desnortó a un Barça, fiel a su ideario e impulsado por sus jóvenes, por la hiperactividad de Dos Santos, el desparpajo de Oriol Romeu o la seguridad del portero Miño, titular por la no convocatoria de Valdés y sobre todo por la lesión de Pinto. El guardameta del filial tuvo poco trabajo en la primera parte: tan sólo tuvo que emplearse ante un tiro de Navas y salvó como buenamente pudo la cesión de Sergio Gómez, otro pipiolo, tan seguro en el corte como cortado ante el agobio de los delanteros rivales. A sí respondió a la presión de Luis Fabiano. 

Ya en la segunda parte, Miño también salvaría un remate de Renato, pero nada pudo hacer para impedir el gol de Luis Fabiano a centro, medido, exacto, de Cigarini, una de las nuevas apuestas de Monchi y que tuvo un buen debut en partido oficial sustituyendo al cuestionado Romaric, demasiado generoso en una acción y que se fue pitado por la afición. El tanto del 9 de Brasil fue casi un calco al anotado por Ibrahimovic, que resolvió tirándose al suelo y estirando su pierna derecha un centro de Maxwell, con el que también coincidió en el Inter y en el Ajax.

Compartiendo serial de verano

Por compartir, Luis Fabiano y Ibrahimovic comparten serial de verano, la estación predilecta de la prensa deportiva –más dada al ruido más que a las nueces–  para anunciar fichajes, operaciones y cualquier cosa que haga vender ejemplares y generar tertulias. A Guardiola le preguntaron si Ibrahimovic se quedará o no y el técnico prefirió no pronunciarse "por el bien del jugador y del club". Del sueco se ha dicho que interesaba al Madrid, al Milán –comprado y cedido, esto último suena más a chiste– o al Manchester City por un contrato irrenunciable. Luis Fabiano, por su parte, está acostumbrado a que se le vea fuera del Sevilla: el año pasado estuvo a punto de ser otro fichaje de Berlusconi y éste se hablaba del club de Florentino y últimamente del Olympique de Marsella. “Espero y deseo que siga. No podemos cambiar la plantilla a estas alturas”, aseguró en TVE el presidente del Sevilla, José María del Nido, consiente de que el próximo miércoles su equipo juega la ida de la fase previa de la Champions ante el Sporting de Braga portugués. La reacción de Luis Fabiano tras su gol –cogió o más bien agarró el escudo– parece indicar lo mismo: que se queda y siente los colores. Al menos hasta nuevo aviso.   

Fundido, Ibrahimovic dejó su puesto a Messi, demasiado individualista en sus acciones, excesivamente preocupado en sí mismo ante un Sevilla transformado desde el banquillo. Tampoco Luis Fabiano acabó el partido. Su puesto fue para Negredo, un jugador que en su primera temporada en Sevilla no respondió a ese eco mediático que tiene a su favor y marcó casi un gol por millones de euros invertidos en su fichaje: 14 tantos por los 15 millones gastados en él. Uno de sus momentos de gloria fue marcar en el Camp Nou el tanto de la victoria, de penalti, en la ida de los octavos de Copa. Ante el mismo rival volvió a ser decisivo, esta vez con una asistencia con el exterior que no desaprovechó Kanouté. El gol destempló a los azulgrana, que sólo reaccionarían tras encajar el tercero, ya con Adriano, en su rápido reencuentro con el Pizjuán: Messi lanzó a las nubes y marcó en un claro fuera de juego que pitó el colegiado. Un disparo de otro ex sevillista, Keita, fue la última oportunidad de los visitantes, en los que AlvesPalop. El portero también jugó a ser niño malcriado simulando una agresión. Primer oficial partido del curso y primer gran reto para el Barça de Guardiola. El Camp Nou esperará –ahora sí– una remontada épica. Y querrá hacerlo con los campeones del mundo en Sudáfrica.   

sábado, 14 de agosto de 2010

Bronce para Villaécija y Peris, Belmonte, finalista en 200 mariposa por una centésima

Villaécija, durante la final de los 1500 -Reuters.

Retirada Nina Zhivanevskaya y estancada Mirea Belmonte, Erika Villaécija (Barcelona, 1984) se comporta como la referente de la natación femenina española junto al siempre exitoso equipo de la sincronizada, liderado por Andrea Fuentes durante el embarazo de Gemma Mengual y que ha ganado cuatro platas de los Europeos de Budapest. El bronce fue el botín para Villaécija en 1.500 metros y para la valenciana Merche Peris, a la que en los 50 espalda le separaron dos centésimas de la medalla de plata. Por una se clasificó Belmonte para la final de mañana domingo de los 200 mariposa. España acumula ya nueve medallas. 

En posiciones de podio, entre las mejores, nadó siempre Villaécija, que marcó 16:05:08. Un registro, eso sí, inferior a la marca que en 2008 le permitió alcanzar la plata en Eindhoven (16:02.08) y a cinco segundos de su mejor marca de siempre. “No me quería ir sin medalla”, dijo, sonriente y antes de desmentir que vaya a cambiar la larga distancia por las aguas abiertas, donde fue octava en el Mundial de Roberval (Canadá). A Villaécija le fue imposible alcanzar a la irlandesa de 17 años Grainne Murphy (plata con 16:02.29) –“ha nadado bien el 800; a las jóvenes cuando les sale bien un campeonato arrasan en todo lo que se tiran”–. La danesa Lotte Friis, bronce en Pekín en 800 metros, mordió la medalla de oro con 15:59.13. Villaécija reconoció que se dosificó los últimos metros pensando en la prueba que le falta, los 400 libres, en los que aspira, como mínimo, a ser finalista.

Londres 2012

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 son el gran reto de la nadadora barcelonesa, que aspira a conseguir una medalla olímpica con la que poner fin a una carrera más que notable. Son su cita prohibida y la cuenta pendiente, especialmente por el recuerdo que guarda  Villaécija de los de Pekín, donde cogió un resfriado y la fiebre no se hizo esperar. Una 12ª posición en 800 y la 18ª en 400 hicieron que se replantease la vida personal y profesional, pero superó el bache para lograr la plata en los Europeos en piscina corta de Estambul, en 2009.

Cuenta Villaécija que toca algo la guitarra y el piano, pero sólo piezas sencillas y alguna canción que esté de moda. En pleno boom de Operación Triunfo se llegó a plantear presentarse al concurso, pero al final no lo hizo y su voz y estilo –le encanta El Canto del Loco– son de momento bastante anónimos. Se muere por los espaguetis y no tiene ídolos, pero sí amuletos. En los Juegos de Atenas se encontró una moneda de un euro el primer día de entrenamientos y la llevó consigo durante toda la competición (fue quinta en los 800 libres, sexta en el 4x200 y 18ª en los 400 libres). Su actriz favorita es Julia Roberts y lo que más admira en una persona es el cariño que reparte. Como tantos otros deportistas, empezó en el mundo de la natación por casualidad: su madre tenía problemas de espaldas y ella le acompañaba. Con seis años aprendió a nadar y tiempo después le concedieron una beca para competir en Horta.

El futuro profesional

Rafa Muñoz, oro en estos Europeos en los 50 espalda, quiere que los psicólogos viajen con la delegación. Si el deseo del nadador cordobés se cumple podría reencontrarse con Villaécija, pero no como compañera en la piscina, pues ésta no descarta dedicarse a la psicología deportiva. Su primera opción era estudiar fisioterapia, pero la imposibilidad de asistir a las clases prácticas –tan fundamentales en esta disciplina– le hicieron, por el momento, desistir.  

Villaécija es de la generación del 84, mientras que Merche Peris es de la del 85. Poco se parecen sus carreras, pues la valenciana estaba acostumbrada a navegar entre los puestos cercanos a las medallas, pero sin alcanzarlas. “Ya me puedo retirar tranquila”, se sinceró Peris, que por segundo día consecutivo logró el récord de España en los 50 espalda con 28.01, tres centésimas mejor que el que había conseguido en las semifinales y sólo dos peor que la plata, que fue para la alemana Daniela Samulski. La bielorrusa Aliaksandra Herasimenia se coronó con 27.64. Peris ya había advertido que se encontraba en forma en la previa: “No me gusta hablar de las medallas, pero claro que me gustaría. La veo más cerca que nunca. No quiero perder esta oportunidad”. 


También se atrevió a hacer pronósticos Mireia Belmonte, clasificada para la final de los 200 mariposa con el peor registro: “Por la calle 8 no voy a estar muy vigilada por las calles centrales y a veces surge la sorpresa”. Tras ser una de las grandes sensaciones en 2008, tanto en Eindhoven como en Manchester, Belmonte ha frenado su progresión. También se espera mucho de Patricia Castro, sexta en la final de los 200 libres. Una prueba dominada por una de las estrellas de este siglo, Federica Pellegrini. 

viernes, 13 de agosto de 2010

David Hernández, speaker: “Nadie me gana en ilusión, ganas y motivación”

David, feliz con su micrófono en la mano - Foto: Toni Delgado.         

Llega con puntualidad suiza y ansioso por coger el micrófono después de varias semanas sin hacerlo. David Hernández (Barcelona, 1983) echaba de menos todo lo que ve: el pabellón, la grada, los banquillos… La pasada temporada, desde su silla de ruedas, fue el speaker del CB Cornellà, que lamentablemente bajó a Adecco Plata. Días después de esta entrevista se supo que el equipo, por problemas económicos y tras la desvinculación del Barça, competirá finalmente en EBA. 

– ¿Qué son para ti los deportes?      
Mi pasión. Soy futbolero, muy futbolero, pero también me gustan otras disciplinas, y, por supuesto, el baloncesto, que narro y sigo también por la tele. Pero no sólo me interesa el deporte, sino la vertiente más humana de los deportistas.       

– La historia por encima del resultado.          
Sí. Me gustan mucho desde dentro. Te puedo poner el ejemplo de Pau Gasol. Que tenga dos anillos de la NBA no me deja indiferente, pues lo he seguido desde que era un chaval en el Barça. Ves cómo crece, cómo progresa y triunfa en la ACB, cómo da el salto a la Liga estadounidense con un equipo pequeño y cómo lo ficha un equipo importante para ser campeón.

– ¿Tu objetivo sería convertir esa pasión en un trabajo?         
¡Sí! Es lo que me llena, donde puedo hacerlo bien y me siento útil. Sé que no puedo hacer muchas cosas, pero nadie me gana en ilusión, ganas y motivación. Ahí es donde puedo arañar mucho.

– El superarse sin descanso.    
Es el día a día. El ver que puedes conseguir lo que te propones con sacrificio y esfuerzo. Si otra gente que está peor que yo lo puede hacer, yo también lo puedo conseguir. Ésa ha sido mi filosofía en el colegio y en el trabajo. En todo. Es mi fuerza de voluntad.     

– ¿En qué trabajas?
Hago trabajos administrativos, que es lo que estudié. Tuve suerte porque encontré trabajo en muy poco tiempo, pero me gustaría cambiar.

– ¿Y hacer de periodista o entrenador por ejemplo?    
Me agradan las dos cosas. No me gustaría tanto jugar como verlo desde la perspectiva del entrenador, que es el que más sufre de todos y, a la vez, el gran responsable si las cosas no funcionan... 

– ¿Qué has descubierto del mundo de la comunicación? ¿Cómo es?  
Es un mundo bonito. Vienes muchas veces antes de los partidos, hablas con los jugadores, los motivas, intentas aportar tu granito de arena para que el grupo salga adelante.     

– ¿Cuál son tus speakers referentes?     
No tengo. Uno tiene que ser uno mismo. Andrés Montes era muy bueno, también lo es Jordi Robirosa. Pero uno tiene que fijarse en uno misma, en cómo eliminar los errores y dónde mejorar. Al principio me costó coger confianza porque no lo había hecho nunca.    

– ¿Cuál es el secreto?
Controlar un poco los nervios, algo que no es fácil. Hasta que no llevas cuatro, cinco o seis partidos no te sueltas. Al principio me faltó eso, el ser yo mismo. 

– ¿Cómo surgió la posibilidad de narrar los partidos del CB Cornellà?
Empecé viniendo como espectador. El chico que estaba haciendo de speaker lo dejó y un conocido me lo propuso: “Oye, ¿no te gustaría hacer de speaker?”. “¿Y por qué no?”, le dije. La directiva estuvo de acuerdo. Todo fue muy rápido. 

– ¿Qué recuerdas del debut?              
Era un viernes y había ido como espectador. Marçal [Fontanals, jefe de prensa del CB Cornellà] me explicó cómo funcionaba todo. Me pilló totalmente de improvisto. Viene poca gente y el ambiente es muy frío. Estaba nervioso, pero Marçal me tranquilizó: “Estate tranquilo, que no es nada”. Poco a poco he ido mejorando. Es gratificante que hasta los jugadores te digan que te lo estás currando. 

"Si lees o miras un papel pierdes naturalidad", defiende el speaker - TD.      

– Dices que el ambiente no es el mejor. ¿Cómo se anima a la grada en casos así?      
Al principio me tenían que decir que animase, pero conforme iban pasando los partidos conseguí ser más vehemente. Es difícil que la gente te responda. Puedes calentar el ambiente sin que suene mal, apodando a los jugadores.   
– ¿Con qué momentos te quedas?    
Curiosamente con los más duros, que son más bonitos de narrar que los partidos con el marcador muy a favor. Alguna vez he acabado afónico. 

– ¿Qué te exige el micrófono?   
Te obliga a reaccionar, a estar muy atento. De espectador estás muy más relajado. En una de las presentaciones que hacemos antes de los partidos me confundí y empecé primero nombrando a los jugadores locales. ¡Nunca me había pasado!   

– ¿Alguna situación más incómoda?  
Cuando vino el Melilla cuatro personajes empezaron a decir que me callara ya con tanto ¡Cornellà! ¡Cornellà! Mi reacción fue decir más y más. Al final te tienes que controlar. Son anécdotas. Son anécdotas. El público en general te trata con respeto.   

– El respeto, un valor que se está perdiendo.      
Es una pena. Pero tienes que ser consciente de ello. Sé que me expongo a que la afición rival vaya a por mí. El día que nos visitó el CAI Zaragoza fue espectacular. Sus aficiones cantaban “¡La ACB nos espera! ¡Sí, sí, sí, nos vamos a ACB!” y al final consiguieron subir. Me hice una foto con ellos y me regalaron una bufanda del equipo. Estuvieron todo el partido animando.  

– En el equilibrio está el camino para narrar un partido, ¿no?   
Depende mucho de la situación. Debes adaptarte al guión del encuentro y no es fácil de llevar. Por mí el otro equipo no metería ni una canasta, pero hay que respetarlo. No puedes barrer para casa y controlar las emociones.   
– ¿Cómo te preparas?   
Me repaso la hoja de plantillas, sobre todo para leer y ver nombres o apellidos complicados del otro equipo, así como los colegiados. 

– ¿Cuáles son tus ídolos en el baloncesto?
Si hablamos de la NBA hay que hablar de Michael Jordan. Un personaje como él lo cambio todo. Pau Gasol ha hecho crecer el baloncesto español y a nivel interno. No es fácil llegar a Estados Unidos y triunfar. En tenis el referente sería André Agassi; en motos, Valentino Rossi sin duda: todo el mundo le quiere, tiene un carisma especial. Dani Pedrosa, al que le ha pasado de todo, Jorge Lorenzo, que quizás va un poco de sobrado, también son buenos. En Fórmula 1 destaco a Fernando Alonso. 

– ¿El ídolo de siempre?
Ahora, Andrés Iniesta. Me gustaban mucho Ronald Koeman y Hristo Stoichkov, dos extranjeros que realmente sentían los colores del equipo y que más han hecho por el Barça. Con Pep Guardiola como entrenador pueden llegar muchos más éxitos.  

– ¿Cuál es la secuencia deportiva que no puedes olvidar?
El gol de Iniesta en Stamford Bridge [con el que el Barça se clasificó para la final de la Champions en el descuento]. Se te saltan las lágrimas… Me lo he puesto miles de veces y siempre me emociona igual. Narrar el descenso del CB Cornellà supuso un momento duro para el club, fue muy complicado. Estaba convencido de que formaríamos otro partido…    

– ¿Qué te ha enseñado la vida?   
La vida y la gente. Me admiran por mi fuerza. Aquí me tienes, sentado en estas cuatro paredes. Así llamo a la silla de ruedas. Tienes momentos complicados, de estar solo, pero tienes que seguir adelante. Mis padres siempre me han ayudado mucho. Hacer de
speaker es una motivación muy grande para mí.     
                      

lunes, 2 de agosto de 2010

Nuria Fernández ya es la más grande

Nuria, exhausta, festeja su triunfo en 1.500 metros -EFE.


Vio el hueco que dejaba la rusa, la gran favorita, la rusa Anna Alminova, indefensa y contrariada por el ataque de Natalia Rodríguez antes de llegar a la curva. Y pícara y decidida, Nuria Fernández (Lucerna, Suiza, 1976) apretó los dientes y se dispuso a aprovechar su oportunidad. Vamos a por el bronce, pensó. ¿Y por qué no a por la plata? se preguntó, mientras continuaba como un cohete, con un punto explosivo que hasta ahora no había sacado nunca. Un sprint prodigioso que le hizo llegar la primera con los brazos levantados, tan exhausta como sorprendida de la que había armado. Acostumbrada a las simples menciones en las tablas de resultados y poco más, Nuria Fernández, hija de padres emigrantes en Suiza, era la más grande de los 1.500 metros. La mejor de Europa. Todo después de ser madre, de pensar que no valía la pena tantos sacrificios para competir si los resultados no acababan llegando. La gloria a los 33 años, a 15 días de cumplir los 34.

Hasta ahora Nuria Fernández –eliminada en primera ronda en los Juegos Olímpicos de Sydney y finalista únicamente en un Mundial, en 2001– era más conocida por la desgracia de una compañera que por sus éxitos propios. Se volcó con Natalia Rodríguez, a quien arropó después de la traumática decisión de los jueces del Mundial de Berlín de descalificarla y quitarle el oro por su incidente con Gelete Burka. “Natalia es campeona del mundo. Es un placer correr junto a ella”, recalcó, con esa alegría que transmite, Nuria Fernández un año después en Barcelona, mientras intentaba otra vez a su amiga y compañera, decepcionada por haberse tenido que conformar con el bronce. La plata fue para la francesa Hind Dehiba.

Alminova era una de las tres finalistas que este año habían bajado de los cuatro minutos. Una marca muy exigente, pero que a punto estuvo de igualar Nuria Fernández, que marcó un 4.00.20: “¡Récord personal! ¡Nunca he corrido tanto! ¿Qué más puedo pedir? ¿Lo tengo todo?”. Su fórmula hacia el éxito ha sido “trabajo, trabajo y trabajo”. Además de constancia y capacidad para recuperarse de algunas decepciones tan grandes como la de quedarse a tan sólo 27 centésimas de participar en los Juegos Olímpicos de Pekín. Hasta ahora su mejor posición en un evento importante era la cuarta plaza aquella fatídica tarde en Berlín. Ahora el mundo conoce su desparpajo y talento. Ya es la más grande de Europa. Después de ser madre, como Natalia, pasa por su mejor momento, es capaz de hacer series que antes no era capaz de realizar. Lo cuenta su entrenador, Manolo Pascua, quien le convenció para que no dejara el atletismo: “Ahora se atreve con todo”. Un atrevimiento que celebró la delegación española, que cerró los Europeos de Barcelona con ocho medallas y 27 finalistas, la cuarta mejor cosecha de su historia. La mitad de ese balance, dos oros (Arturo Casado y Nuria) y dos bronces (Jesús Olmedo y Natalia) son del milqui, una especialidad de tradición en España.

domingo, 1 de agosto de 2010

Vlasic consigue su primer oro en unos europeos y Beitia acaba sexta

Vlasic, sonriente, muestra la bandera de Croacia -EFE.

A algunos estudiantes se les cruza una asignatura y son incapaces de superarla, por mucho que se esfuercen y hagan lo posible por aprobar. A algunos les pasa con el carné de conducir, especialmente con el examen práctico. Para Ruth Beitia esa asignatura pendiente son los campeonatos al aire libre. “Voy a dejar de venir”, se sinceró la saltadora cántabra, plata en marzo en los Mundiales de pista cubierta de Doha con un salto de 1.98 metros. En un centímetro menos se quedó en los Europeos de Barcelona en una final en la que había saltado a la primera sus tres retos anteriores. “Estoy decepcionada. Lamento haberle fallado a toda esta gente. No sé qué puesto he hecho”, dijo, conmocionada, Beitia, que quiso pasar de 1.97 y ahí se quedó. Fue sexta y pronosticó que el concurso de salto de altura sería para la alemana Ariane Friedrich, que finalmente fue tercera, superada por la sorprendente Emma Green y por la insatisfecha Blanka Vlasic.

Seria y poco sonriente, Vlasic no estaba contenta consigo misma. La croata se había propuesto conseguir su primera medalla en unos Europeos, el oro que le faltaba en una carrera con dos primeros puestos en Mundiales y una plata en los Juegos Olímpicos de Pekín y se había imaginado haciéndolo resolviendo “esos problemas técnicos de las últimas citas y siendo explosiva” para estar a su mejor nivel, al 100%. No lo estuvo, a pesar de ser la única en saltar los 2.01, donde se quedaron sus rivales más directas, y los 2.03. No se gustó cuando se vio en la televisión saltando esa última distancia y maldijo a los cielos saltando a la segunda dos alturas asequibles, los 1.95 y los 1.97. Su aspiración es superar algún día el récord del mundo, 2.09, que ostenta Stefka Kostadinova.

Exuberante e impulsiva, Vlasic no fue Vlasic en Barcelona. No se marcó esos bailes con los que festeja sus saltos, sino que más bien gritó de rabia tras cada acierto y fallo, exigida especialmente por Friedrich, que parece haber salido de un grupo de rock por su peinado tan característico, con remolinos y pelos de punta sin criterio. La alemana no falló hasta llegar hasta los 2.01 y finalmente fue bronce por la explosión de la sueca Green, que mejoró su marca personal el día idóneo. Todo lo contrario que Beitia, decepcionada por su “maldición” al aire libre. Todos sus logros, todos, han sido en pista cubierta.

Blanco se dosifica para alcanzar el bronce en los 3.000 obstáculos

Blanco saluda con su camiseta del Barça al cuello -EFE.


Había soñado varias veces que quedaba cuarto y durante las últimas horas se había cansado de repetir un par de frases: “No me quedan más entradas” y “hoy es el día, hoy es el día”. José Luis Blanco (Lloret de Mar, 1975) habla como corre, con desparpajo y sin reparos, como cuando el año pasado corrió detrás de unos ladrones al grito de “¡policía, al suelo!” y recuperó dos bolsos. En su Facebook, antes de la final, contaba que había dormido nueve horas y asumía que los franceses (Mekhissi Benabbad, oro y Tahri, plata) eran “los mejores de la historia”, pero que iría a por una medalla. Escapados los elogiados, Blanco utilizó la estrategia más inteligente, guardó fuerzas para conseguir el bronce en los 3.000 obstáculos, el sexto metal de la delegación española en los Europeos de Barcelona.
 
Singular y con personalidad y estilo propio, al atleta de Lloret vio claro que no tenía ningún sentido ir en busca de los galos y controló en todo momento la carrera, a pesar de ir un rato en última posición. Pero empezó a abrirse hueco con facilidad para pasar en la última vuelta cuarto… Hasta llegar al bronce en los últimos metros, en una acción que no ofreció la retransmisión, centrada en la lucha por el oro, ganado por Mekhissi en un sprint tan prodigioso como dictatorial.
"Ha sido una última vuelta increíble, con el estadio que vibraba increíblemente y con la última ría que me ha costado saltarla, pero no de desgaste físico sino porque parecía que se movía el estadio y el último obstáculo tenía miedo de caerme porque tenía la sensación de ver doble el obstáculo", rememoró Blanco.

Los calcetines, muy largos

Apodado por sus amigos como Wiss, al atleta de Lloret le molestan los formalismos y le aburren las polémicas. Por eso, por no entran en polémicas de banderas, en vez de celebrar su éxito con la española, la catalana “o la brasileña” se colgó del cuello la del Barça. Una decisión muy aplaudida por el público y poco dada en una competición de este calibre. Confiesa que le gusta llevar pantalones muy cortos y calcetines muy largos y se hizo famoso por su inesperada medalla de plata en los Europeos de Goteborg de 2006, tras la cual se pusieron en contacto personas que hasta entonces le habían ninguneado. Blanco les dio de lado.
 
Amigo personal del tenista Tommy Robredo con quien juega a tenis a veces, Blanco es seguidora de Estopa y es un apasionado de los coches deportivos. Su bronce vuelve a desacreditar a aquellos que siempre lo han criticado por su presunta fama de fiestero. “La musculatura me acompaña, la musculatura es un grado. Estos meses han sido muy duros”, valoró el atleta, que espera llegar a los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 para conseguir su gran sueño, una medalla olímpica. En sus únicos Juegos, los de Pekín, acabó undécimo. Antes, el año que viene, querrá conseguir su primera medalla en un Mundial en Taegu (Corea del Sur) tras ser séptimo en Berlín.